By Vicky Ray
El maquillaje es una herramienta clave para explotar esos rasgos que más te gustan de vos y disimular los que no son tu fuerte. Hay tantos productos y herramientas disponibles, que aprender a maquillarse puede resultar abrumador al principio, pero vale la pena. Voy a compartirte unos tips claves que te ayudarán a aplicar el maquillaje de modo correcto.

Empecemos por la piel:
Cuidar y preparar la piel del rostro antes de la aplicación del maquillaje es una forma de asegurar un mejor acabado y duración.
La preparación consiste en tres pasos:
- Limpieza: para remover todas las impurezas que el rostro suele adquirir, tanto cuando dormimos o cuando nos exponemos a la contaminación ambiental como al excedente de maquillaje de otra ocasión.
- Control de Sebo: con tónico astringente podemos regular exceso de brillo en la piel haciendo hincapié en ciertas zonas que lo requieran como la zona T (frente-nariz-mentón) y también ayuda mucho a tensar la piel haciendo que los poros no queden tan abiertos y permeables al maquillaje.
- Hidratación: es fundamental hidratar el rostro para que esté en perfectas condiciones para recibir la base de maquillaje y al corrector. Sin hidratación la base no se distribuye uniformemente y se dificulta la aplicación, en cambio, si la piel ya se nutrió con algo (crema o serum hidratantes) cuando llegue la base de maquillaje no va a ser necesario poner mucha y vas a sentirte más cómoda aplicándola.
¿Por dónde seguir?/con qué maquillajes empezar?
Si querés hacer unos ojos intensos te recomiendo arrancar por ahí ya que si se te cae polvo o se te mancha la piel con mascara – como todavía no pusiste la base y el corrector – será muy fácil limpiarlo. Ahora, si querés hacer un maquillaje muy natural, te recomiendo arrancar por el rostro dado a que una vez que tu piel se ve divina, los ojos “te piden menos”.
¿Producto cremoso o en polvo?
Esta pregunta tiene muchas respuestas de acuerdo a muchos factores como temperatura, biotipo cutáneo – que es el tipo de piel (grasa, seca…)-, objetivos y gustos. Desde ya ambos tipos de productos tienen sus ventajas como inconvenientes. Lo que sí te puedo afirmar es que los productos cremosos brindan más durabilidad que los maquillajes en polvo. Por lo tanto si estás buscando un maquillaje que lo puedas aplicar una sola vez te recomiendo que hagas las tonalidades del rostro con productos cremosos, corrector, base, contouring y rubor, y luego pongas algo de polvo para reforzar si lo deseas.
Maquillando la piel
Siguiendo con la idea de hacer un maquillaje correcto de una sola vez, podemos jugar con tres colores/tres productos para hacer el rostro: uno claro, uno oscuro y uno elevado.
Un color claro para hacer de corrector y también iluminar. Podemos utilizar un corrector o una base de tono claro. Este lo debemos aplicar en forma de triángulo invertido en la zona de la ojera y arriba del pómulo. También, en la comisura de la nariz para quitar tanta profundidad de esa zona, en el entrecejo y el pliegue que se hace entre el labio inferior y el mentón.
Uno oscuro, pudiendo ser una base o una barra de maquillaje color marrón que están muy de moda. Este sería el del modelado del rostro con una tonalidad un poco más intensa del color de la piel como para dar profundidad y afinar ciertas partes como: debajo del pómulo (desde el centro de la oreja hasta la unión entre la comisura de la nariz y la boca. En la punta de la nariz y en cualquier contorno del rostro que quieras afinar o suavizar los ángulos (puede ser las mandíbulas, un mentón pronunciado, una frente alargada)
Uno elevado, que sería un rubor o un labial, que puede ser color rosado, rojo, durazno o naranja. Este lo usamos para “dar vida al rostro”. Entonces, con unas mejillas ruborizadas le damos color a este rostro. Para hacerlo podemos sonreír, mirándonos al espejo y coloreamos ese volúmen llamado “manzanita” que se genera en nuestros cachetes y lo esfumamos hacia afuera uniendo el claro del corrector con el oscuro de la profundidad.
Maquillando los ojos
Para hacer más eficiente nuestros productos de maquillaje, estos tres productos que aplicamos en el rostro, los podemos aplicar en los ojos ¿Cómo? siguiendo la misma teoría, iluminar, dar profundidad y darle fuerza con color simplemente podemos poner: el tono claro en el lagrimal, tanto arriba como abajo, y en el párpado superior que es el lugar del párpado debajo de la ceja (párpado fijo). El tono elevado del rubor va en el párpado móvil, que sería toda la pelota del párpado que a veces se esconde cuando abrimos el ojo, también arriba y abajo. Y por último, el tono oscuro para dar profundidad a esta mirada ubicándolo en el extremo del párpado, bien cerca de las pestañas y trepando por el párpado móvil sin llegar hasta el párpado superior que era la zona ya maquillada por el corrector.
Herramientas Brochas y pinceles:
Para que este maquillaje quede bien tenemos que hablar de la técnica de aplicación y para ello existen herramientas como los pinceles, brochas y esponjas que nos facilitan la tarea.
-Si querés cubrir la piel solo un poco, podés utilizar tus dedos limpios.
-Si quieres lograr una cobertura media, podés utilizar una brocha “mofeta” o brocha de corte plano que se aplica haciendo círculos.
-Y si lo que buscás es una cobertura más fuerte podés utilizar una brocha plana de pelo sintético, ya que permiten un acabado muy uniforme.
Lo que no recomiendo son las esponjas dado a que suelen absorber mucho y hacen que gastes más producto de lo que termina en tu rostro.
La herramienta que elijas va a ser la indicada para vos si lo hacés de manera suave, con paciencia y evitando barrer el producto.
Calidad del producto:
Para terminar, quiero hacer hincapié en algo que no debemos olvidar como la calidad de los productos que utilizamos. Un producto de calidad nos brinda fijación, luminosidad, no nos obstruye los poros, son hipoalergénicos y cuidan de la piel mientras nos hace brillar.
Destacados
1.
Hablamos de la preparación de la piel. Esto se debe hacer no solo antes de cada maquillaje sino todos los días. Debemos armar una rutina de limpieza tanto de día como de noche. Necesitás:
- Un jabón limpiador de acuerdo a tu tipo de piel
- Un regulador del sebo tipo tónico
- Un serum o crema hidratante.
Con estos tres pasos tu piel va a ir mejorando en apariencia y si sumás un exfoliante cada 3 días por las noches, va a estar mucho mejor. De esta manera, cuando quieras maquillarte será más fácil la preparación de la piel porque ya es un hábito.
Muy importante también recordá mantenerte hidratada tomando al menos 2 litros de agua por día. Si estás hidratada se notará en tu piel.
2.
Recordá que es tan importante la limpieza del rostro como higienizar tus brochas y pinceles una vez que termines de maquillarte. Así prolongarás su uso, preservás su calidad, evitas la aparición de acné o cualquier afección en la piel debido a los gérmenes y suciedad que se acumulan en ellas. ¿Cómo lavarlas? Existen productos específicos para lavar estas herramientas pero la forma casera es la siguiente:
Para los pinceles y brochas de pelo sintético: podes usar shampoo neutro, jabón blanco e incluso detergente ya que remueve muy bien la cremosidad de los productos, y luego enjuagarlos bien.
Para los pinceles y brochas de pelo natural: podes usar los mismos productos expresados anteriormente, pero es fundamental usar una crema de enjuague como segundo paso ya que al ser pelo natural necesita de un suavizante y protector del pelo, y para finalizar enjuagarlos bien. Es clave dejar secar muy bien antes de volver a guardar estas herramientas y así poder tenerlas óptimas para el próximo uso.







