MARÍA INÉS HAAS: EL ARTE COMO LENGUAJE DEL ALMA

En un mundo atravesado por la velocidad y el ruido, la obra de María Inés Haas propone una pausa. Un instante de conexión con lo esencial. Su universo creativo, vibrante, multicolor y profundamente emocional, nace desde un trabajo interior sostenido, donde la sensibilidad, la intuición y la búsqueda de bienestar se vuelven materia prima.

Su inspiración no responde a una tendencia ni a una estética impuesta. Surge de una elección consciente: la de construir una vida en sintonía con la alegría, la naturaleza y el equilibrio emocional. Desde ese lugar, el color aparece como lenguaje y la obra como canal. Como ella misma expresa, la pintura permite manifestar el mundo interior, guiado por las necesidades del alma.

Formada en un entorno Waldorf, donde la creatividad es eje del desarrollo humano, Haas encontró desde muy temprano en el arte una forma auténtica de expresión. Crear era su manera de habitar el mundo.

Tu obra está profundamente ligada a la alegría, el color y la emoción. ¿Qué cosas te inspiran hoy a la hora de crear?

La inspiración nace del estilo de vida que elijo construir cada día. Me inspira la conexión con mi mundo interior, con la naturaleza y con la búsqueda consciente de bienestar. Hay un trabajo cotidiano detrás: cultivar una vida sana, alegre y positiva. Desde ese lugar, la emoción aparece de forma genuina y se traduce en color, en energía y en cada una de mis obras. Según la antroposofía, escuela filosófica en la cual me formé, la pintura le permite al ser humano mostrar su mundo interior, guiándose por las necesidades del alma. De esta forma interactúa lo físico con lo anímico del ser.

¿En qué momento descubriste que tu camino estaba en el arte y no en otro lugar?

Desde muy pequeña estuve vinculada al arte en todas sus formas, ya que me formé en una escuela con metodología Waldorf (sistema educativo creado por Rudolf Steiner), donde la creatividad ocupa un lugar central como medio educativo. A lo largo de mi vida emprendí distintos proyectos, pero fue en el arte donde encontré una manera auténtica de expresar mi mundo interior y canalizar mi creatividad. Ahí comprendí que no era solo un interés, sino mi verdadero camino. 

En tu universo aparecen símbolos muy potentes como el corazón y los caballos. ¿Cómo nace ese lenguaje visual?

Mi lenguaje visual nace de una conexión muy intuitiva y profunda con ciertos símbolos que, con el tiempo, se volvieron parte de mi universo. El corazón aparece como una expresión directa del amor, de la emoción y de la esencia más pura; es un símbolo universal que me permite conectar con los demás desde un lugar genuino. Los caballos en cambio representan la libertad, la potencia y el impulso vital. Ambos surgieron de manera orgánica en mi obra y con el tiempo fueron tomando cada vez más presencia, hasta convertirse en un lenguaje propio a través del cual puedo expresar lo que muchas veces no encuentro en palabras.

¿Qué representa para vos el corazón dentro de tu obra?

El corazón de alguna manera representa toda mi obra. Es el símbolo que contiene y expresa su esencia: el amor. A través de él busco viralizar el amor hacia uno mismo y hacia la naturaleza y hacia los demás. El amor como recordatorio de una fuerza que nos conecta, nos transforma y nos sostiene. 

¿Y qué significado tiene el caballo como arquetipo en tu proceso creativo?

Representa la nobleza y la libertad. Es un arquetipo muy poderoso con el que me identifico profundamente. En su fuerza, su sensibilidad y su impulso vital encuentro una forma de expresión que atraviesa mi obra y la llena de sentido.

Tu proyecto “Amor Roma” tiene un origen muy personal. ¿Cómo fue transformar ese vínculo en obra?

Fue un proceso profundamente amoroso y sanador. De algún modo, Amor Roma nace como un acto de agradecimiento por todo lo que ese vínculo me dio: amor, alegría, compañía y aprendizajes muy profundos. Transformarlo en obra fue una manera de honrar esa conexión y de darle una nueva forma de vida. Y, por sobre todas las cosas, fue el despertar de mi corazón animal, una sensibilidad que hoy atraviesa y da sentido a todo mi universo creativo.

¿Creés que el arte puede generar bienestar o incluso transformar la energía de las personas y los espacios?

Estoy convencida de que el arte tiene un poder transformador tanto en las personas como en los espacios. No solo interviene visualmente, sino que modifica la energía y la forma en que habitamos un lugar. El arte ilumina, da vida y genera una conexión inmediata. Mi obra por ejemplo es muy colorida, y como dijo Kandinsky, el arte influye directamente sobre el alma y yo confío plenamente en eso. Por eso el color es tan importante en mi obra. La mente humana capta rápidamente el lenguaje del color, y este a la vez tiene la capacidad de armonizar mente, cuerpo y alma.

Tu formación tiene una base muy espiritual y sensorial. ¿Cómo influye eso en tu manera de crear hoy?

Influye profundamente en mi manera de crear. Me enseñó a conectar con lo esencial, a confiar en la intuición y a percibir más allá de lo visible. Hoy, mi proceso creativo nace desde ese lugar: no es solo algo mental o técnico, sino una experiencia interna, casi meditativa. Creo desde la emoción, desde la energía y desde una escucha profunda, permitiendo que la obra sea también un canal de conexión y de sentido.

En un mundo cada vez más acelerado, ¿qué lugar ocupa la sensibilidad dentro de tu trabajo?

La sensibilidad ocupa un lugar esencial dentro de mi trabajo. Es, de alguna manera, un refugio y también una forma de resistencia. Creo que conectar con lo sensible nos vuelve al presente, nos humaniza y nos permite vincularnos desde un lugar más auténtico. Mi obra busca justamente eso: generar una pausa, abrir un espacio de emoción y reconectar con lo que verdaderamente importa.

¿Qué te interesa despertar en quien se encuentra con tu obra por primera vez?

Me interesa generar calma, alegría, vida, emoción y bienestar. Que quien se encuentre con mi obra pueda conectar, aunque sea por un instante, con algo más profundo de sí mismo. Generar una experiencia que no sea solo visual, sino emocional y energética, donde la persona pueda sentirse atravesada por una sensación positiva, luminosa y vital.

¿Cómo describirías tu estilo en una frase?

A mi estilo lo definiría contemporáneo, pop y multicolor. Con identidad, originalidad y auténtico.

¿Qué nuevos proyectos o desafíos te entusiasman para este 2026?

Me entusiasma generar alianzas con marcas que compartan valores vinculados a la creatividad y a lo bello. En febrero, realicé una acción especial por el Día de los Enamorados junto a Swarovski Argentina, en la que intervine mi serie de corazones incorporando cristales de la firma. Cada pieza adquirió una nueva dimensión: la luz, el brillo y la materialidad de los cristales no solo enriquecieron la obra, sino que también potenciaron su mensaje de una manera inesperada.

Si tu obra tuviera un mensaje central, ¿cuál sería?

El amor como fuerza transformadora, una invitación a reconectar con uno mismo, con los otros y con la vida desde un lugar más consciente y auténtico.

Instagram: @haas.arte

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