A los 40 años, Robert Pattinson atraviesa uno de los momentos más interesantes de su carrera. Mientras vuelve a ponerse en la piel de Bruce Wayne y suma nuevos proyectos cinematográficos, el actor británico abre también un capítulo fuera de la pantalla como nuevo embajador global de Jaeger-LeCoultre.

Pocas carreras recientes en Hollywood tuvieron una transformación tan marcada como la de Robert Pattinson. Alcanzó una fama difícil de dimensionar cuando todavía tenía poco más de veinte años gracias a Twilight, pero en lugar de instalarse cómodamente como ídolo adolescente eligió durante años exactamente el camino contrario.
Después del fenómeno que significó interpretar a Edward Cullen, Pattinson comenzó a buscar directores, personajes y películas que lo alejaran deliberadamente de aquella imagen. Trabajó con cineastas como David Cronenberg, James Gray, Robert Eggers y Christopher Nolan y se convirtió progresivamente en una de las figuras más interesantes de su generación.

El recorrido terminó llevándolo nuevamente al gran cine comercial, aunque desde un lugar completamente diferente. En 2022 asumió uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular al convertirse en Bruce Wayne en The Batman, dirigida por Matt Reeves.
Cuatro años después, Pattinson vuelve a atravesar un momento especialmente intenso. Mientras avanza la nueva etapa de Batman y su agenda incluye grandes producciones, acaba de sumar un rol inesperado: fue elegido como nuevo embajador global de Jaeger-LeCoultre.
La relación con la manufactura suiza, sin embargo, comenzó mucho antes.
Cuando tenía apenas 14 años, Pattinson solía ponerse un Reverso de Jaeger-LeCoultre perteneciente a su madre para ir al colegio. Más de dos décadas después, aquella firma que llevaba en la muñeca durante su adolescencia lo eligió para representarla internacionalmente.

En las primeras imágenes de esta nueva etapa, el actor aparece con el Master Control Chronomètre Perpetual Calendar, una pieza equipada con calendario perpetuo y el calibre 868 desarrollado por la manufactura.
La elección parece especialmente coherente con el personaje que Pattinson construyó durante los últimos años. Lejos de aquella exposición adolescente que acompañó al fenómeno Twilight, hoy mantiene una relación mucho más selectiva con la fama, la moda y las marcas con las que decide vincularse.

Su evolución también puede verse en los proyectos que elige. Pattinson pasó de protagonizar una de las sagas juveniles más exitosas de su generación a trabajar en producciones independientes y cine de autor, para después regresar a los grandes estudios convertido en un actor completamente diferente.
Ahora, mientras su agenda combina nuevos proyectos cinematográficos con su incorporación al universo de Jaeger-LeCoultre, aquella decisión de no quedar atrapado en un único personaje parece haber terminado definiendo toda su carrera.
De Edward Cullen a Bruce Wayne. Del fenómeno adolescente al cine de autor. Y de aquel Reverso prestado por su madre a convertirse en embajador de una de las grandes manufacturas relojeras suizas.
A los 40 años, Robert Pattinson parece haber encontrado algo bastante más difícil que alcanzar la fama: la posibilidad de reinventarse sin dejar de ser reconocible.
Fotos: Jaeger-LeCoultre
@jaegerlecoultre


