Año de elecciones, año de incertidumbre

Durante la época electoral, la inseguridad adquiere diversas formas; los candidatos y sus promesas, la indecisión del votante y el “qué pasará si…” dominan el ambiente. El trasfondo psicológico de estas inquietudes y la mejor forma de encarar este año decisivo, acá.
No es novedad que se acercan las elecciones (es más, lo sabemos hace años), pero aun así al momento de votar las dudas nos invaden. ¿Estoy seguro de que quiero votar a tal? ¿Qué pasa si gana tal otro? En ese caso, ¿me convendría votar en blanco? ¿¿¿Qué hago???
Tranquilo, dudar es lo más normal del mundo. De hecho, no quiero decepcionarte, pero es casi imposible estar 100 % convencido de un candidato (por más confiado que te sientas). ¿Cómo elegir sin esta certeza? Daniel Eskibel, consultor político especialista en psicología del votante y director de MaquiaveloyFreud.com, explicó que “no se trata de buscar ese quimérico 100 %, sino de realizar una elección razonable, fundamentada y que te ofrezca ciertas garantías básicas en los asuntos que te resultan más importantes”.
Qué se esconde detrás del voto
Más allá de si te considerás confiado en tu elección o si todavía no te decidiste, debés conocer todos los factores que, de alguna forma u otra, intervienen en la elección. El principal: cómo sos. “La personalidad de los electores es la gran olvidada de las campañas políticas, pero es un factor decisivo”, afirmó Eskibel. Es tan decisivo, que conociendo el perfil psicológico de los electores, los candidatos podrían comunicarse mejor con ellos y así multiplicar su capacidad persuasiva. Claro que el desafío es conocer ese perfil psicológico. Emocionales, sociales, amables, metódicos, abiertos… Tipos de votantes hay como personas en el mundo, aunque se los puede clasificar teóricamente de distintas maneras. Una de ellas, el “Big Five”, permite investigar y perfilar al electorado en cinco grandes rasgos de personalidad (apertura mental, escrupulosidad, extraversión, amabilidad y estabilidad emocional) y así comprender cómo son y qué los motiva.
Saliendo de la subjetividad individual, hay factores externos que también nos influyen aunque no lo notemos. ¿El mejor ejemplo? Las encuestas y los pronósticos de voto. Se vienen haciendo hace meses y tienen más poder de cambiar nuestra forma de pensar de lo que imaginamos. Daniel Eskibel señaló que “construyen un marco interpretativo dentro del cual pensar y decidir, ya que establecen quiénes son relevantes y quiénes no, quiénes están creciendo y quiénes están bajando”. Esto puede tener dos efectos en el electorado: ir en contra de la corriente y votar al más débil, o por el contrario, subirse al carro vencedor y votar al candidato que esté ganando las encuestas. Considerando que en las PASO se presentan los mismos candidatos que en las elecciones generales, estas pueden provocar algunos de estos efectos, modificando la intención de voto de la gente de una elección a la otra.
No podemos dejar de mencionar la presión que ejercen nuestros círculos de influencia y los grupos sociales en los que nos movemos, que en general potencian y reafirman nuestras opiniones y tendencias políticas.

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