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LAURA ROMANO: “LAS DIETAS EMPIEZAN Y TERMINAN; LOS HÁBITOS SON PARA TODA LA VIDA”

julio 26, 2021

Precursora del 80/20, un método de alimentación saludable que está en contra de la restricción, la creadora de la cuenta Integral Nutrición en Instagram cuenta cómo fueron sus primeros pasos dentro del mundo de las redes sociales y de qué forma, a través de su emprendimiento de snacks saludables, busca generar buenos hábitos a largo plazo. Adiós a la culpa

1. ¿Cuáles fueron tus primeros pasos dentro del terreno de la nutrición? ¿Por qué optaste por este mundo? ¿Algo te llamó la atención? 

Las primeras experiencias fueron siempre desde el consultorio; tuve una situación no muy gratificante en el hospital cuando hice las prácticas: soy sensible y me ponía mal al ver a los pacientes graves, me iba muy angustiada cada vez que me iba. 

Por esta razón, estaba segura que quería educar, siempre me gustó y así fue como empecé en Carmen de Areco, donde alquilamos un consultorio con mi amiga Mechi y lo llamamos Integral Nutrición y Estética. Ambas realizamos un curso de estética y queríamos darnos a conocer: fue hace casi 10 años, era el momento de furor de los tratamientos estéticos así que, para atraer pacientes y clientes, decidimos estudiar y mechar ambas, ¡nos iba súper!  

Como a mí esa pata me parecía y sigue pareciendo muy superficial porque refuerza la obsesión que tenemos por el cuerpo, me alejé de esa área. Al poco tiempo, lancé mi propio espacio de consultoría en Buenos Aires.  

Opté por el mundo de la alimentación porque me interesaba saber acerca de las dietas, de la comida, no entendía nada. Como adolescente pasé, como la mayoría, por un montón de dietas, era muy recurrente en mi grupo social el tema del físico. En lo personal, transcurrí por un momento muy triste, obsesionada por bajar de peso y esto me llevó a querer entender cómo funciona este universo y el destino me trajo a estos rumbos.  

Hoy entiendo, sé y ayudo a los pacientes para que no tengan esa obsesión por el peso, el cuerpo, por demonizar alimentos e intento que tengan un vínculo lo más sano posible con la comida.  

2. ¿Tenés algún recuerdo anecdótico dentro de tu carrera que quieras destacar? 

Se me vienen muchos recuerdos a la cabeza pero algo que marcó un antes y un después en mi carrera, fue cuando estaba en el consultorio en Buenos Aires y tenía que reclutar pacientes; empecé por Instagram a comunicar lo que sabía, pero no entendía bien por qué lado había que ir: subía recetas, calculando las calorías, cocinaba, pero costaba mucho darme a conocer.  

Un día fui al supermercado y compré un alfajor de arroz porque me acordé que me habían regalado unos que eran más chicos, “no light” y me dije a mí misma “voy a hacer un posteo comparando estos dos productos”: tienen la misma cantidad de calorías y hasta posee menos cantidad de grasa el alfajor mini. Subí ese contenido que me llevó 2 minutos y fue increíble la cantidad de seguidores que obtuve después. Se viralizó porque nadie hablaba de nutrición y, aunque me parecía obvio y eran temáticas que ya trataba con mis pacientes, comencé a compartir posteos con ese tipo de información: marcó un precedente y me permitió conocer lo que el público quería saber y, sobre todo, formar un espacio para desmitificar cuestiones.  

3. Fuiste una de las pioneras en hablar de alimentación en Instagram, ¿qué rol tuvieron y tienen hoy en día las redes sociales? 

Las redes sociales, para mí, son sumamente importantes: me permitieron cumplir todos los sueños que tenía; si no hubiese sido por Instagram, nunca hubiera escrito un libro o tenido mi propia marca de “snacks saludables”.  

Siempre digo, “es como una vidriera”, un gran shopping donde el señor Instagram es el dueño y nosotros tenemos nuestros locales que tienen que esforzarse por ofrecer alternativas distintas.  

Cuando empecé, no había prácticamente cuentas que hablaran sobre nutrición y hoy hay un montón. Me parece que la clave para diferenciarse es comunicar contenido único, ofrecerlo de manera diferente, mostrarse tal cual uno es y esto, a mi entender, causa mucha empatía, sobre todo cuando el método o el modelo de tratamiento es en base a hábitos y no restricciones, no son dietas estrictas que padecemos; esa es mi propuesta.  

Es un vehículo para llegar a muchas personas de todas partes del mundo con un mensaje que es muy saludable desde lo corporal y desde lo psíquico, de la salud en general. 

4. Se instaló el concepto de «hábito» dentro del plano de la comida, ¿cuáles, decís, son los indicados para llevar una vida sana, sin obsesiones por el peso y las calorías? 

El concepto de “hábito” me encanta porque creo que tiene que ver con algo sostenible en el tiempo; la dieta, para mí, es por definición algo que empieza y termina, que sirve para tratar algo agudo, como una gastroenteritis. Salvo en el caso de la que es libre de gluten para un celíaco que tiene que hacerla para toda la vida, el resto de los seres humanos tienen que generar un hábito: lograr que puedan convivir, la mayor parte del tiempo, comidas saludables con las no tan sanas que ya conocemos, queremos, nos gustan y son parte de nuestra cultura, costumbres y vida social; omitir estas últimas y reprimirlas es mucho peor porque termina siendo contraproducente: el paciente por querer hacer todo perfecto terminada abandonándolo.  

Si contamos, en el año, cuánto tiempo se está a dieta y cuánto no, es mucho más el que se está alimentando mal que bien.  

Para evitar esto tengo una propuesta: el método 80/20 que permite bajar de peso, mantenerse y ser saludable para toda la vida. ¿Por qué? Porque se pasa mucho más tiempo cuidándose que no. Son 28 comidas en una semana donde tenemos desayuno, almuerzo, merienda y cena; el 80% representa 23 comidas y el 20% nos da 5.  

Contabilizando a nivel anual, el resultado obtenido son 2 meses “comiendo mal” y 10 haciendo lo correcto; de eso se trata el 80/20 y los hábitos, de poder sostenerlo en el tiempo, sin privarse de nada, legalizando.  

Este tipo de alimentación trabaja muchísimo sobre la culpa y, con mi equipo en particular, luchamos contra ella porque creo que nos lleva, a la larga, a la toma de malas decisiones. A partir de ahí, entonces, es muy importante “legalizar” esas comidas no saludables para que convivan ambos mundos de manera sana, sin hacer el 100% perfecto, pero sí el 80/20 para toda la vida. 

5. ¿Qué es Íntegra? ¿Cómo nace este proyecto? 

Íntegra es como una hija más, un proyecto, un sueño hecho realidad que surgió de la necesidad de tener alimentos con ingredientes realmente saludables y con una tabla nutricional perfecta, pensada para nutrir y dar saciedad. 

No encontraba un snack, sobre todo para el desayuno y la merienda, para aquellas personas que no tenían tiempo, que tenían que resolver comprado en el kiosco opciones carentes de nutrientes como una barra de cereal o turrón; al rato, ya tenía hambre.  

Por otro lado, no existían alimentos que pudieran reunir tantas condiciones (ingredientes y tabla nutricional) y así surge nuestra barrita de cereal. 

Íntegra nació como búsqueda de este faltante y fue creciendo a partir de otras oportunidades como, por ejemplo, el nacimiento de la granola para aquellos pacientes que desayunan en su casa y deseaban que su bowl de yogur y cereal sea realmente nutritivo y brinde saciedad; surgen a partir de las necesidades que me acercan. Luego lanzamos las galletitas dulces para el mate, ¡este país es muy adicto a las “cookies”! 

Tenemos 4 mandamientos: hechos con ingredientes 100% naturales, altos en fibra, en proteína y que brinden saciedad (cuando se está nutrido, se come mucho menos). Estos productos están endulzados con miel, factor clave ya que, muchos productos que comemos tienen azúcar y esto lleva a aumentar el umbral dulce. A más consumo, más aumento). 

Quiero contribuir con mi “granito de arena” para disminuir el umbral dulce y lo estamos logrando; los consumidores que no la notaban tan dulce a la barrita de cereal, cuando probaron  las variantes del kiosco, cambiaron su percepción.  

Íntegra  surgió y nació como la solución a un problema y hoy es muchísimo más que eso.  

6. Se puede decir que sos una emprendedora, ¿qué consejos les das a aquellos que quieren comenzar su marca y no se animan? 

Me siento una emprendedora y, algo que nos caracteriza a todos, es el factor de remarla constantemente; al menos ese es mi caso que no tengo ninguna espalda por detrás.  

Mis padres me enseñaron la cultura del trabajo, por eso mi proyecto fue hecho a pulmón. 

Les recomiendo a todas esas personas que quieran emprender que se animen, pero lo más importante es que crean en su proyecto.  

Hay que buscar un plus, un diferencial que haga que el emprendimiento sea distinto a lo que ya existe. Creo que esa es la clave del éxito: ofrecer un producto o un servicio con una “vuelta de rosca”. No hay que tener miedo, animarse y saber que en el camino va a haber miles de obstáculos y golpes pero que, de ellos, se obtiene un aprendizaje.  

Ejemplos de esto último tengo muchos: se quemaron las primeras barras de cereal que cociné; cuando lanzamos la primera granola, mandamos a imprimir el pack y nos salió carísimo. Cuando lo llevamos a la fábrica, nos dimos cuenta que lo habíamos hecho mal: en vez de ser de 200 gramos como teníamos planificado, el paquete sobraba, por ende, la granola llegaba hasta la mitad.  

A días de lanzar y a partir de ese error, utilizamos el material que teníamos y lanzamos el producto de 400 gramos; de algo que en su momento fue terrible, sacamos una oportunidad: al ofrecer un envase más grande competía muchísimo más en las dietéticas.  

Como a modo de anécdota graciosa, es así la vida del emprendedor.