Coni Friedberg es Guía de Danza Consciente; una práctica para conectar con el cuerpo y devolverle su poder de aprendizaje a través del baile libre y la música. Es Coach Ontológico Profesional certificada por Newfield Network, la escuela de Julio Olalla y, actualmente se forma en la práctica de los 5Ritmos de Gabrielle Roth. Cursa su último año de Astrología y es Lic. en Comunicación Social.

¿Qué significa la Danza Consciente?
Danzar Conscientemente significa volver a utilizar al baile como forma de meditación, como espacio sagrado. Danzar Conscientemente implica apagar la mente y dejarte llevar por los diferentes estadíos energéticos que la música te ofrece y poner como protagonista las sensaciones corporales que van apareciendo. Dándoles forma, dándoles cauce y movimiento para que nada se estanque. No se necesita saber bailar. El movimiento es libre, no coreografiado porque la invitación es a que cada uno haga su viaje personal de autoconocimiento corporal. Para hacer cuerpo todo lo que te está pasando y darle un cauce creativo en tu vida. El cuerpo es lo más auténtico que tenemos, no miente. En la Danza Consciente le damos espacio para que simplemente sea, confiando que la expresión libre moverá aquello que está necesitando ser movido.
¿Cuándo comenzó esta disciplina y en dónde?
Antiguamente, el baile siempre fue una forma de conectar con lo divino. De poner nuestro cuerpo en movimiento al servicio de algo más grande. Cada tribu indígena tenía sus danzas características para conectar con el universo, con sus Dioses. Desde ahí sabemos que el movimiento, al son de las vibraciones que ofrece la música, mueve energías y si es consciente podemos darle un verdadero cauce creativo de registrar, expresar, soltar, sanar y transformar. La pionera, quien vuelve a conectar con la danza de forma sagrada y como espacio de autoconocimiento, es Gabrielle Roth con el mapa de los 5Ritmos en el Instituto Esalen, Big Sur, California en la década de 1970. A partir de los 5Ritmos comenzaron a abrirse varias ramas y disciplinas como Ecstatic Dance, Soul Motion, Open Floor, Movement Medicine, Azul, etc.

¿Cómo se relaciona la danza con la meditación?
El principio básico es el movimiento auténtico. Si uno pone el cuerpo en movimiento, da lugar a que las sensaciones empiecen a aflorar. El hecho de seguir moviéndolas es entregarse a que el mismo movimiento funcione como medicina para el cuerpo. El viaje musical está diseñado para pasar por diferentes energías, emociones, patrones de movimiento. Lo único que hay que hacer es dejarse llevar desde la escucha interna. Es un espacio en donde la invitación es a que la persona esté totalmente conectada con su adentro. Y desde adentro moverlo hacia afuera. Darle una forma. Entregarse al viaje es permitir y confiar que la danza, de formas sutiles e inconscientes, moverá aquello que está necesitando ser movido para la persona en ese preciso instante. Y conectar con aquello que necesite conectar. Hay personas que bailan para dejar aflorar las emociones enquistadas, liberar las estructuras del cuerpo y de la mente, conectar con niveles a los que sólo la música lleva o simplemente transpirar todo aquello que le está pesando. Sacarlo de la mente y pasarlo por el cuerpo de forma orgánica, sin exigencias. Libre. Es un espacio de libertad para dejar que el cuerpo hable por sí solo.
¿Cuál es el estado ideal que se intenta alcanzar con la práctica?
El viaje musical te permite llegar a una infinidad de estados energéticos, tantos como las vibraciones musicales pueda ofrecerte. Y la invitación es a que el estado ideal sea el que aflore auténtico y natural desde cada uno. El espacio, el movimiento libre y la música son el contexto para que cada persona conecte con su propio proceso. Hay personas que necesitan liberar estructuras, otras que necesitan conectar con alguna emoción y hacerla cuerpo, otras simplemente bailar libre y transpirar su día o semana. O quizás otras confían en que, aunque no sepan qué es lo que están necesitando de la práctica, se entregan a la magia de poner el cuerpo en movimiento, sentir el cuerpo y escuchar qué tiene para decirles.


A su vez, poder bailar con otras personas que están en el mismo viaje de autoconocimiento sana la ilusión de separación que tenemos los humanos; en donde creemos que las cosas sólo nos pasan a nosotros. En esta práctica uno es testigo y sostén no sólo de su proceso, sino el de todos los que están moviendo en ese preciso momento.
Cómo se aplica la filosofía de la Danza Consciente a la vida real y cotidiana?
El ser humano es una coherencia perfecta entre el cuerpo, la emoción y la mente. Nacemos totalmente conectados con nuestra sabiduría corporal y por algún motivo vamos excluyendo al cuerpo de todo aprendizaje. La invitación de la Danza Consciente es a poner al cuerpo como protagonista. Una de las formas más rápidas de apagar la mente y el mundo de las ideas es poniendo el cuerpo en movimiento. La posibilidad de generar un contexto cuidado para que el cuerpo se mueva libremente, permite aumentar la escucha personal e interna de cada uno. La maestra de la práctica oficia de guía, pero nadie mejor que uno puede percibir qué necesita. No sólo en la danza, sino en la vida. Solemos buscar respuestas afuera cuando en realidad debemos percibirlas adentro nuestro.
Esta escucha interna y la forma de hacer cuerpo, mediante el movimiento auténtico, aquello que pasa por dentro permite que la persona registre en su cuerpo la energía que está necesitando. El cuerpo es sabio, por lo que aquello que se registra en el espacio de la práctica de Danza Consciente, se lleva a la vida real y cotidiana. La invitación de la práctica es a llevar más autenticidad al mundo real de cada uno; aumentando la escucha interna de las señales que solo el cuerpo da y respondiendo a ellas de forma cada vez más instantánea. Cuando logramos conectar con nuestro verdadero ser en el baile libre; dejándonos inspirar por la música y nuestro movimiento más auténtico; todo aquello que nos pasa en la danza también se traslada en la vida misma. Refleja el ser que estamos siendo.
Por supuesto que esto sucede de formas muy sutiles y es muy importante la palabra “práctica”; ya que cuanto más practicamos, más el cuerpo logra habitarse no sólo dentro sino fuera de la pista de baile; en la vida real.

¿Cómo es una clase de Danza Consciente?
Una clase de Danza Consciente es lo más parecido a una “pista de baile”. Se realiza en un espacio vacío en donde las personas puedan moverse con total libertad. No hay lugares asignados ni formas correctas o incorrectas de moverse. La maestra o el maestro oficia como DJ en donde prepara un viaje musical para invitar a habitar, desde el cuerpo y la música, diferentes estadios energéticos. Hay momentos en donde la música es mas lenta y suave y hay momentos en donde la música aumenta en velocidad e intensidad; como la vida misma. Normalmente todas las clases finalizan con un momento de meditación y quietud en movimiento para registrar las diferentes sensaciones, emociones o cuestiones que aparecieron en la danza. No se necesita “saber bailar” ya que el movimiento es totalmente libre.
¿Dónde se puede probar la experiencia de Danza Consciente?
Los martes de 18.30hs a 20hs. se abre la pista y comienza a sonar la música en la Sala de Danza del Teatro Border, Godoy Cruz 1838, CABA.
“Permission to Dance” es un espacio para conectar con tu ser mas creativo desde la exploración más genuina del cuerpo. Darte el permiso para moverte auténticamente y de registrarte por completo, entregarte al espacio desde el misterio. La única forma de saber lo que se siente es pasando la experiencia por el cuerpo; así que ahí estaré invitándolos a que el cuerpo y la libertad en el movimiento sean los protagonistas aunque sea por un rato. El cupo es limitado y pueden comprarse las entradas a través de la plataforma EventBrite. Podrán encontrar el link y enterarte de más novedades en mi cuenta de IG @conifriedberg.



