Una narración (de no creer) de lo sucedido en el Apolo 13

Un 11 de abril de 1970 despegaba la misión Apolo 13, esa que tenía como destino final la Luna. Iba a ser el tercer alunizaje humano, pero nadie imaginó el posible desastre que interrumpiría la misión.

A los dos días del lanzamiento, el Apolo 13 sufrió un grave problema cuando un tanque de oxígeno explotó a bordo, paralizó el Módulo de Servicio y puso en peligro a la tripulación compuesta por Jack Swigert y Fred Haise, comandada por el veterano astronauta James Lovell. La misión a la Luna se abandonó y en ese momento el único objetivo era llevar a los astronautas sanos a casa.

La innovadora estrategia de rescate dirigida desde Houston consistía en trasladar a los astronautas al Módulo Lunar, ¡pero esa nave no estaba construida para soportar a tanta gente durante tanto tiempo! Para ahorrar energía tuvieron que desactivar casi todo (cronómetros digitales incluídos), permaneciendo en la oscuridad y a muy baja temperatura.

Y eso no fue todo: por todos los cambios de planes, la misión se había desviado de su ruta unas 60 a 80 millas náuticas, provocando que el módulo entre en la atmósfera terrestre en ángulo incorrecto y vuelva rebotado al espacio sin posibilidad de recuperarlo. Para evitarlo, había que enderezar manualmente la derrota de la nave, y se requería un consumo exacto de 14 segundos de combustible.

Cuando solo hay 14 segundos entre el fracaso total y el éxito, no hay lugar a errores ni cálculos aproximados. Por suerte los tres astronautas estaban equipados con cronógrafos OMEGA Speedmaster Professional y pudieron atravesar el obstáculo sin sus cronómetros digitales. Swigert usó su cronógrafo OMEGA Speedmaster para cronometrar la combustión, mientras Lovell dirigía la nave guiándose por el horizonte de la Tierra. Y la maniobra funcionó perfectamente, gracias a la precisión esencial de OMEGA.

Finalmente, el 17 de abril, 142 horas y 54 minutos después del lanzamiento, el Apolo 13 amarró sin peligro en el Océano Pacífico Sur. El reloj había cumplido su papel y funcionó exactamente como se esperaba.

¿Sabías que los cronógrafos OMEGA Speedmaster Professional forman parte del equipo oficial de la NASA para todas las misiones espaciales tripuladas desde 1965? Son una pieza esencial del equipo y un respaldo crítico en caso de que surjan problemas durante la misión (como durante el Apolo 13, donde cumplió un rol decisivo).

A 50 años del lanzamiento, recordamos con alegría ese “exitoso fracaso” del Apolo 13 de la mano de OMEGA.

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