La organización para la conservación de los océanos trabaja, junto con Rolex, por la protección de una importante área de reproducción de especies migratorias, considerada biológicamente el lugar más intenso de la Tierra.

Las ballenas jorobadas y otros gigantes marinos pronto podrán reproducirse con tranquilidad en las cálidas aguas de la península costarricense de Osa, tras su reciente designación como Hope Spot por parte de Mission Blue. Cada año, estas ballenas recorren los diez mil kilómetros que separan la Antártida del país centroamericano. Se unen a otras especies migratorias, como los tiburones martillo, las mantarrayas y las tortugas marinas, que actualmente se enfrentan en las aguas de Costa Rica a todo un abanico de peligros mortales: la contaminación por plásticos, los vertidos agrícolas, quedarse enredadas en redes fantasmas o en palangres de la pesca industrial…
Mission Blue y Rolex, a través de su iniciativa Perpetual Planet, comparten el mismo compromiso a favor de la conservación del planeta. Desde 2014, les une su inspirador empeño por explorar, recuperar y proteger los océanos.

Mission Blue ha designado más de 130 Hope Spots, lo que proporciona visibilidad internacional a las comunidades locales que luchan en aras de la protección de zonas de los océanos ecológicamente significativas —consideradas esenciales para la conservación de las especies—, o bien lugares cuya población depende de un entorno marino sano para sobrevivir. Mediante su red mundial de Hope Spots, Mission Blue pretende contribuir al objetivo internacional de proteger el 30 % de nuestros océanos para 2030.
La revista National Geographic describió una vez las aguas que bañan la península de Osa como «el lugar biológicamente más intenso de la Tierra». Este nuevo Hope Spot, denominado Corredor Biológico Marino de Osa, presenta un diverso grupo de ecosistemas que resultan esenciales para la supervivencia de la vida marina, entre ellos los arrecifes de coral de la Isla del Caño, importantes áreas de reproducción de especies marinas, manglares y uno de los mayores humedales de la costa pacífica de América Central.

La fundadora de Mission Blue y Testimonial Rolex Sylvia Earle explica: «Estas áreas albergan zonas de reproducción y alimentación de varias especies de ballenas y miles de otros seres vivos como tiburones, atunes y los pequeños organismos de los que depende todo el resto… Mediante la protección total de este corredor de vida a lo largo de la península de Osa, la propia vida mejorará».
Las aguas ya gozan de cierta protección: existen áreas marinas protegidas (AMP) en torno al Parque Nacional Marino Ballena, el Humedal Nacional Térraba-Sierpe, la Reserva Biológica Isla del Caño y el Parque Nacional Corcovado. Pero se requiere una mayor protección, según Carlos Mallo Molina, Valedor de Mission Blue y fundador de Innoceana, una ONG costarricense centrada en la conservación marina.
«Las AMP actuales deben ampliarse para cubrir el corredor que las separa», afirma Carlos. «Estas AMP ahora mismo no se tocan, lo cual hace vulnerable a la vida marina migratoria que queda entre ellas. Si queremos establecer una protección eficaz de la vida marina que migra a través de las aguas de Costa Rica, es necesario aplicar una protección exhaustiva de la totalidad del área».

Carlos es uno de los tres Valedores que designaron este Hope Spot y, como tal, coordinará eventos de promoción, se reunirá con líderes gubernamentales y llevará a cabo actividades científicas relacionadas con la conservación, en colaboración con organizaciones locales, asociaciones de comunidades, empresas y autoridades. A través de Mission Blue, trabajan para acelerar la creación de una AMP, la Reserva Marina Álvaro Ugalde Víquez, como un paso más hacia una mayor protección del ecosistema local.
«Restaurar el ecosistema marino de la península de Osa enriquecerá a la comunidad local económica, física y mentalmente», declara Carlos. «Los pescadores artesanales dispondrán de un entorno mejor con unos arrecifes de coral y unos manglares sanos. Gracias a la prohibición de la pesca industrial, las zonas de buceo ganarán en atractivo, lo que fortalecerá al sector local del ecoturismo. Todos los seres vivos saldrían ganando, incluidos los humanos».
La clave para los buenos resultados de Mission Blue es el empoderamiento de la población local para obrar el cambio mediante la creación de una oleada de apoyo comunitario a la conservación marina. Innoceana planea concienciar a la comunidad sobre cuestiones relacionadas con el océano a través de un Centro de Formación y Conservación Marina, el primero de este tipo en Costa Rica. Se dedicará a la divulgación sobre el medio marino y será además un centro de investigación.


