Si bien son parte de España, las islas Canarias parecen ser un universo aparte. Todas
ellas comparten la gracia de tener unos paisajes verdaderamente increíbles y unas playas alucinantes, de esas que encontrás en el buscador de Instagram y no sabés cómo hacer para tomarte un vuelo en ese instante y que aterrice directamente en la costa. Además, por su ubicación geográfica, tienen un clima subtropical que las convierte en el destino perfecto para los amantes del calor. Las afamadas islas Canarias son ocho: Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, Hierro y La Graciosa. Y si bien cada una de ellas es única, te contamos cuáles son nuestras favoritas para que las tengas en cuenta en tu próxima escapada al verano europeo.
TENERIFE
Esta es la isla más grande del archipiélago
y, gracias a su extensión, hay una inmensa variedad de paisajes y colores por descubrir. Aquí los fanáticos del turismo aventura tendrán infinitas actividades por hacer, así como los que buscan relax absoluto tendrán una gran variedad de playas y piletas naturales por explorar. Eso sí, los ganadores serán quienes aprovechen lo mejor de ambos.
Para los enérgicos, vale la pena conocer el Paisaje Lunar. Es un sendero que lleva a formaciones volcánicas que parecen una porción de la luna, de allí su nombre. El sendero El Pijaral, por otro lado, está dentro del Parque de Anaga y es definitivamente uno de los musts en la isla. Este bosque parece encantado, porque goza de un microclima que sucede en pocos lugares del mundo, y esta singularidad hace que aquí vivan especies de insectos y plantas verdaderamente únicas. Este bosque tiene un camino que llega a la playa Tamadite, una costa salvaje y casi virgen.
Otra gran singularidad de la isla es que en las aguas que unen a Tenerife con La Gomera viven 26 especies de cetáceos de las 79 que existen en todo el planeta. Aquí, hacer avistaje de ballenas y delfines es un espectáculo, pero está regulado bajo un estricto reglamento para asegurar su protección y sostenibilidad. Tal es la importancia, que esta franja de agua llamada Teno-Rasca tiene la certificación Responsible Watching, una distinción que otorga la Alianza Mundial de Cetáceos.
LANZAROTE
Esta isla –que podría a ratos confundirse con Marte– es un paraíso volcánico por excelencia. Toda (o al menos casi toda) la tierra y arena que recorre la isla es color marrón, casi negro, fruto de la actividad volcánica de la zona. Aquí el paisaje es voluminoso y monocromático, las poblaciones son de color blanco y las aguas de sus playas son completamente transparentes. Hay poca vegetación, y la que hay es propia de un clima árido, como el árbol de pitaya mexicana (también conocido como dragon fruit) que abunda en la isla. En fin, solo son tres los colores que predominan a lo largo de la isla, y eso la convierte en un lugar único en el planeta.
Lanzarote cuenta con una particularidad que no tienen sus islas vecinas: aquí nació el arquitecto y artista César Manrique. Y este dato explica muchos de los must visit que hay en la isla. Sus obras siempre han priorizado el cuidado de la naturaleza y la preservación de los paisajes, y fue tan relevante su influencia en Lanzarote que ha dejado asentado este precedente para todas las construcciones futuras. Por eso todas las construcciones son bajas y siguen un mismo patrón. Algunas de sus obras más populares son sus dos casas (ahora museos) –ubicadas en dos extremos distintos de la isla–, los famosos Jameos de Agua y el Mirador al Río, desde el que se puede ver La Graciosa, la isla vecina.
LA PALMA
Esta isla ha sufrido una gran explosión volcánica en 2021 que ha cambiado y modificado su paisaje dejando nuevas formaciones rocosas y senderos. Por esa razón, ir a La Palma será una absoluta primicia. Fuera de su último estallido y los restos que ha dejado el volcán Cumbre Vieja tras su paso, la isla es un espectáculo en color verde. El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente es una gran extensión de bosques, cascadas y vida salvaje. Aquí el paisaje cambia a cada paso (y altura), porque varía entre piletas naturales de aguas cristalinas, árboles de todas las formas y todos los tamaños, y una importante presencia rocosa y volcánica.
Es impensable visitar La Palma y no aprovechar las noches. Sí, allí la noche es un absoluto espectáculo, porque la isla tiene uno de los mejores observatorios astrofísicos del mundo. El Roque de los Muchachos está ubicado a 2420 metros de altitud y es el punto elegido por profesionales y entusiastas de la astronomía por la privilegiada visión que da sobre el espacio y las estrellas.
LA GRACIOSA
Esta pequeña isla está ubicada a una corta distancia en ferry desde Lanzarote, lo único que las separa es una pequeña extensión de mar conocida como El Río. La Graciosa tiene dos únicos pueblos que juntos convocan 1000 habitantes, el resto es considerado Patrimonio Nacional. Aquí es raro ver automóviles, los visitantes se mueven a pie o en bicicleta, ya que las distancias no son imposibles (pero sí calurosas). Esta isla es perfecta para aislarse y entregarse a la tranquilidad y maravilla de sus playas paradisíacas. Una de sus costas más conocidas es playa de la Cocina, también conocida como playa de la Montaña Amarilla por la gran pared rocosa color ocre que se alza en los límites de la costa. Al llegar, es tan imponente la combinación de colores que se convertirá en un recuerdo imposible de olvidar. Pero aunque sea la costa preferida de muchos, hay quienes dicen que la más linda es playa de las Conchas, al norte de la isla. A diferencia de la anterior, esta es larga y suele haber mucho movimiento de olas en el mar, pero es tan espectacularmente paradisíaca que no hay nada que la opaque.






