En un desafío donde la creatividad y el talento convergen, el proyecto arquitectónico del Hotel Tierra Atacama se establece como un testimonio de maestría. por los reconocidos arquitectos chilenos Matías González y Rodrigo Searle,, lograron no solo superar dificultades presupuestarias y ambientales, sino también honrar la riqueza cultural y la extraordinaria belleza del desierto con la luz solar más intensa de la Tierra.

Ubicado a sólo a 15 minutos de caminata desde el centro del pueblo de San Pedro de Atacama, este terreno de unas cinco hectáreas y 3.000 m2 construidos, abre la puerta para conocer lo que las culturas Aymara, Atacameña e Inca entregaron a la región; descubrir ese mágico manto de estrellas que se extiende sobre sus limpios cielos, así como admirar su indomable naturaleza. Todo ello acompañado de la hospitalidad propia de un hotel boutique, que con sus programas “todo incluido” permiten explorar los paisajes del altiplano a través de excursiones personalizadas, disfrutar de su gastronomía con identidad local y relajarse en su completo Spa con tratamientos naturales.

Sus 32 habitaciones que varían en tamaño de 35 a 97 metros cuadrados, ofrecen una experiencia única, en las que no solo se valora el patrimonio y los paisajes locales, sino que además están llenas de detalles: camas suaves vestidas de fino algodón, terrazas privadas con vistas panorámicas, y un baño al aire libre para tomar una ducha bajo las estrellas. Todas tienen la misma orientación y grandes ventanales con vistas hacia las montañas y volcanes de la zona. Luminosas y amplias, reflejan el mismo estilo elegante que caracteriza al resto de la propiedad. Con sus paredes blancas resplandecientes, mobiliario contemporáneo salpicado de tejidos a mano, obras de arte y elementos decorativos inspirados en la cultura local, destacan por su uso inteligente del espacio. Las dos suites familiares, de dimensiones más generosas, son para 6 personas (niños mayores 10 años). Cada una tiene una habitación principal conectada por una escalera interior a dos habitaciones, con dos camas cada una, todas con su propio baño y ducha. Además, cuentan con wifi gratuito, minibar y TV vía satélite.

Aprovechando al máximo las impresionantes panorámicas del desierto y el valle que abrazan esta excepcional propiedad, Tierra Atacama se ve favorecido con su ingeniosa construcción de paredes de vidrio, que se extienden por todas partes. Desde el refinado restaurante hasta las zonas comunes y las habitaciones, la transparencia asegura que las vistas luminosas estén siempre presentes. El estilo de esta propiedad se adscribe a la estética minimalista inspirada en la tradición atacameña, caracterizada por mobiliario escaso pero elegante, tonalidades neutras, y la utilización destacada de materiales naturales, como la piedra cruda y la madera. La decoración se nutre de la rica cultura atacameña, en todas partes, se ven mantas tejidas a mano o figuras de llamas talladas en roca volcánica del pueblo de Toconao, dando forma a un ambiente que captura la esencia de la región de manera auténtica. La sala de estar, el bar, el restaurante y las fogatas al aire libre, son otros espacios que ofrecen un ambiente super acogedor, donde los huéspedes pueden disfrutar del sobrecogedor paisaje. La piscina al aire libre y la elegante terraza son una delicia en las tardes de verano. Y para descubrir la energía del desierto, en Tierra Atacama hay una gran variedad de recorridos diseñados para conocer sus paisajes, su rica biodiversidad y el legado de su pueblo originario. La elección de excursiones, depende exclusivamente de los intereses y aptitudes físicas de los huéspedes. Trekkings por el Valle de la Luna o ascensos al volcán Láscar y al cerro Toco, cabalgatas por el desierto de Atacama, paseos en bicicleta por el Valle de la Muerte, viajes escénicos para presenciar el amanecer en los Géiseres del Tatio, o la inmensidad de las Lagunas Altiplánicas, son parte de esta aventura.
La inigualable arquitectura
Desde el inicio, la construcción de este hotel no solo consideró los requisitos de un hotel de alta categoría en un destino extremo, sino que también priorizó la preservación del medio ambiente y el respeto por el significativo valor histórico y patrimonial del lugar. Este enfoque se materializó, por ejemplo, en la integración de un antiguo corral de toros, utilizado décadas atrás en el comercio ganadero, hoy transformado en un patio de acceso, desde donde emerge una rampa que conduce hasta una gran plataforma rectangular de 30 por 180 metros de largo. Dos tercios de esta plataforma albergan las habitaciones, mientras que en el otro extremo se encuentran los espacios comunes, como estares, comedor, servicios y un spa que se integra armoniosamente con la arquitectura autóctona.

Asimismo, se llevó a cabo la conservación de un suelo de gran valor arqueológico, pues todo lo construido sobre la plataforma, evitó intervenirlo. Por otro lado, la orientación de esta estructura fue intencionalmente dirigida hacia la majestuosa cordillera, centrándose en el imponente volcán Licancabur.
Tradición gastronómica y productos locales
La experiencia gastronómica en Tierra Atacama, es otro de sus placeres. Aprovechando lo mejor de los productos locales, ofrece una apuesta con innovadores giros a la cocina del norte de Chile. El encargado de ello es el chef Francisco Valencia, quien rescata los sabores del altiplano y sus recetas tradicionales, complementándolos con los ingredientes de temporada y vegetales de la huerta del hotel. El resultado son ensaladas frescas muy coloridas, maíz peruano, quínoa y una variedad de alternativas para deleitar a todos los paladares. Diariamente se ofrece un menú de tres tiempos, que incluye platos vegetarianos y opciones para los más pequeños, además de una gran selección de vinos chilenos, cervezas nacionales y cócteles. El restaurante en sí es también un reflejo de su apuesta gastronómica. Aquí, las ventanas de piso a techo en ambos lados permiten que entre la luz del día y que los huéspedes puedan contemplar la belleza del desierto. Con suaves cortinas blancas y paredes en piedra rústica, este ambiente es una extensión continua del paisaje que rodea el desierto más árido del mundo.

Por otro lado, el bar de Tierra Atacama, es un espacio ideal para relajarse antes o después de la comida. Ofrece gran variedad de infusiones, tés, cervezas artesanales y el famoso Rica Rica Sour, su cóctel emblemático, que puede acompañarse con una tabla de quesos y empanadas caseras, o un trozo de pastel o kuchen, el favorito de los chilenos.
Conciencia ambiental
El compromiso con la sostenibilidad de Tierra Atacama es evidente, y se puede notar en varios aspectos. Por ejemplo, para extensas parte de la construcción, se seleccionaron técnicas y materiales ancestrales, como la piedra adobe, originaria del pueblo Talabre. También, en la implementación de energía solar para la generación de electricidad. De hecho, fue uno de los primeros hoteles en Sudamérica en autoabastecerse con energía limpia. Hoy, gracias a sus 588 paneles fotovoltáicos y un sistema de baterías de alta eficiencia de ion-litio y de gestión de energía inteligente, permite un suministro sin interrupciones. Además, el 100% del agua de Tierra Atacama se extrae de su propio pozo para evitar el uso del agua destinada a la gente del pueblo, en un sector donde generalmente escasea. Luego, el agua es tratada por una planta de ósmosis inversa, por lo que es un hotel que se autoabastece de agua y maximiza este preciado recurso con una planta de tratamiento propia, reutilizando las aguas grises para el riego. Con ello se ha podido revivir una tierra cultivable y transformada actualmente en jardines rebosantes de especies nativas. También, tratan de utilizar alimentos cultivados en la zona o en el mismo hotel, la selección de vinos son producidos con uvas biodinámicas, los residuos orgánicos son utilizados como abono y se reciclan los desechos (metales, plásticos y vidrios). Y como si fuera poco, el hotel contribuye positivamente a la comunidad local mediante un sistema de educación dual en Likan Antai, una escuela técnica donde se han contratado a más de 40 jóvenes como aprendices, bajo la guía de expertos en las áreas de turismo, electricidad y agricultura.
También se les ha dado empleo a graduados de esta escuela para que puedan continuar trabajando y avanzando en sus carreras.
Uma Spa para renacer
El Spa de Tierra Atacama surgió a través de la palabra uma – ‘agua’ en idioma Aymara, que lleva la experiencia a otro nivel. Aprovechando al máximo la calma y el magnetismo del desierto, Uma Spa entrega un ambiente de relajo, con acogedoras paredes de madera y amplias vistas. Este espacio, creado para reflejar la esencia del entorno, espera a los huéspedes para restaurar mente, cuerpo y alma a través de una amplia gama de tratamientos faciales, masajes, envolturas corporales, exfoliantes y terapias alternativas que utilizan ingredientes naturales como lodo volcánico, sal rica en litio y hierbas de la zona. Además, una piscina temperada con camas de burbujas y cascadas de agua, junto con baños de vapor y áreas de descanso, invitan a la relajación. Al aire libre, el hotel cuenta con una bañera de hidromasaje, ideal para disfrutar de las vistas hacia el volcán Licancabur durante el día, y contemplar el cielo repleto de estrellas durante la noche.

¿La mejor época para visitar Tierra Atacama?
En invierno o en verano, no existe una mejor temporada. Tierra Atacama está abierto durante todo el año y desde Santiago, existen vuelos diarios a Calama, que tienen una duración aproximada de dos horas. Desde el aeropuerto, el viaje por tierra toma
cerca de una hora y media. El hotel está a 15 minutos del pueblo San Pedro de Atacama a pie y a tan solo 5 minutos en vehículo. Para aquellos preocupados por la altura, este oasis en medio del altiplano chileno, se encuentra a de 2.400 metros y es un destino para amar. Aquí todos los días comienzan con amaneceres resplandecientes y terminan con alucinantes puestas de sol, mientras que después del anochecer, el cielo se ilumina con millones de estrellas; una vista que no se puede igualar en ninguna otra parte del hemisferio sur. Sus programas “todo incluido” incluyen, además del alojamiento, traslados desde y hacia el aeropuerto de Calama, desayuno buffet, almuerzo y cena; excursiones diarias, bar abierto y uso libre de Uma Spa (piscinas interior y exterior, baños de vapor y Jacuzzi al aire libre).

No cabe duda que la capital arqueológica de Chile sobrecoge. Sus inmensos e interminables paisajes nos recuerdan lo pequeños que somos al enfrentarlos. Una excepcional belleza que indudablemente se disfruta mejor cuando el lugar escogido para descansar busca ser una parte más de este entorno insuperable.
Por Francisca Vives Kunitzky
Fotos. Gentileza Hotel Tierra Atacama


