Hay lugares donde el lujo no necesita anunciarse. Se percibe en el aire, en la calma del paisaje, en el sonido del agua contra la orilla. Frente al lago Nahuel Huapi, rodeado de bosque nativo y con las montañas como telón de fondo, Las Balsas Relais & Châteaux propone una experiencia donde la elegancia es sutil y la naturaleza es protagonista.

Este hotel boutique de apenas 20 habitaciones, enclavado en 17 hectáreas de entorno patagónico, redefine la hospitalidad en el sur argentino a través de una combinación equilibrada entre alta gastronomía, bienestar y conciencia ambiental. Aquí el tiempo parece moverse a otro ritmo.
A poco más de una hora del aeropuerto de San Carlos de Bariloche y a quince minutos del Cerro Bayo, su ubicación permite vivir la Patagonia en todas sus estaciones. En invierno, la escena es casi cinematográfica: esquiar por la mañana y, por la tarde, sumergirse en la piscina climatizada mientras la nieve cae sobre el lago. En verano, el paisaje se abre al azul profundo del agua, a caminatas por senderos entre árboles centenarios y a la navegación tranquila en uno de los entornos más imponentes del país.

El compromiso con el entorno no es una tendencia reciente. Desde hace cinco años, Las Balsas incorporó 15 hectáreas adicionales de bosque nativo —de relevancia mundial por su biodiversidad— y las transformó en reserva natural, asumiendo un compromiso de conservación por 25 años. Miembro de Relais & Châteaux desde 1995, fue el primer hotel de la red en certificarse como Empresa B, consolidando en 2021 su condición de B Corp tras un proceso de transformación de tres años. Aquí la sostenibilidad es práctica cotidiana, no discurso.
Una de las grandes incorporaciones son las Villas Lakeview: diez residencias privadas de 120 m² pensadas como refugios contemporáneos en medio del bosque. Con estética de inspiración nórdica, materiales nobles y vistas abiertas al lago, combinan diseño patagónico y confort actual. Cada villa, diseñada para dos personas, ofrece cama King o twin, Smart TV, máquina Illy y amenities de alta gama. El verdadero lujo, sin embargo, es el silencio.

La experiencia gastronómica ocupa un lugar central. Cada noche, el restaurante propone un menú degustación de seis pasos que interpreta el territorio desde una mirada contemporánea. Bajo la dirección del chef Duván Ochoa, la cocina dialoga con el producto local y con influencias latinoamericanas y europeas, en sintonía con el movimiento Slow Food. La cava acompaña con una selección precisa, mientras el lago enmarca la escena.

El bienestar completa la experiencia. La piscina climatizada frente al agua es una de las imágenes más icónicas del hotel: nadar en vapor rodeado de nieve o con el cielo patagónico despejado es una experiencia que permanece en la memoria. Jacuzzi exterior, gimnasio, masajes personalizados, yoga, tai chi y caminatas guiadas por el bosque construyen un programa integral donde el descanso es profundo y consciente.

En Las Balsas, el lujo no es exceso ni ostentación. Es pausa, coherencia y conexión. Un refugio donde la Patagonia se vive con intensidad serena y donde cada detalle invita a desacelerar.


