Invitada por Rolex al MET de Nueva York
Por Taina Laurino
Vivir la ópera desde adentro del Metropolitan Opera House de Nueva York es una experiencia majestuosa. Invitada por Rolex –marca que acompaña a las más prestigiosas instituciones culturales del mundo– pude conocer este ícono desde sus entrañas.

El MET es el teatro de ópera más grande del mundo y una usina creativa inigualable: puede ensayar, montar y preparar simultáneamente hasta cuatro producciones por día. Visitamos sus talleres, camerinos y la imponente torre escénica de más de 30 metros de altura. Conversamos con su director general, Peter Gelb, quien compartió cómo el teatro se adapta a los nuevos tiempos: “Debemos contar historias actuales y formar artistas que entiendan que la ópera es tanto música como teatro”.

Hoy, el MET impulsa nuevas producciones, como Grounded de Jeanine Tesori, primera compositora mujer en inaugurar una temporada. También apuesta a talentos emergentes con su programa Lindemann y las audiciones Laffont.
Durante la visita, asistimos a Aida, dirigida por Yannick Nézet-Séguin, Testimonial de Rolex y actual director musical del MET. Su energía, precisión y sensibilidad convierten cada función en una experiencia envolvente. Esta nueva versión, con dirección escénica de Michael Mayer y visuales animadas por 59 Productions, combina tecnología de vanguardia con la tradición épica de Verdi.

La escenografía, la acústica y hasta los detalles dorados del techo colaboran en la excelencia sonora. Detrás del telón, unas 400 personas trabajan para que todo sea posible.
En el MET, el arte se sostiene sin apoyo estatal. “Una civilización sin arte no es muy civilizada”, dice Gelb, y celebra el rol de marcas como Rolex, que impulsan la cultura como legado humano. La música, como la excelencia, trasciende. Y alcanzar esa corona, como dice su lema #ReachForTheCrown, es también celebrar lo eterno en un mundo fugaz.



