Nacido en la Argentina y radicado en la selva mexicana, Eduardo Neira Roth creó un lenguaje propio donde arquitectura, arte y naturaleza conviven sin jerarquías. Su casa, construida sin planos y alrededor de los árboles existentes, resume una filosofía que se extiende a proyectos como AZULIK Tulum, SFER IK Uh May y AZULIK Residences.

Arquitecto autodidacta, ecologista, coleccionista y gestor cultural, Roth es fundador y CEO de AZULIK, creador de SFER IK Museion y presidente de la Fundación Enchanting Transformation. Su universo combina arquitectura biomórfica, arte contemporáneo, sostenibilidad y conocimientos ancestrales.
Su formación comenzó mucho antes de enfrentarse a una obra. Sin haber transitado una educación académica convencional, encontró en la naturaleza a su principal maestra.

Cada proyecto parte de una lectura minuciosa del paisaje: la ubicación de los árboles, las irregularidades del suelo, la circulación del aire, la entrada de la luz y la dinámica del ecosistema determinan la arquitectura antes del primer gesto constructivo. El terreno no es una superficie vacía sobre la cual levantar un edificio: es el origen del proceso.

La residencia personal de Roth se encuentra en Francisco Uh May, a pocos kilómetros de Tulum, dentro del mismo complejo que alberga SFER IK Uh May, el centro interdisciplinario dedicado al arte y la cultura.
La casa comenzó a construirse sin un diseño cerrado. No existía un plano que determinara cómo debía verse ni una estructura rígida que anticipara el resultado final. La obra fue transformándose a medida que avanzaba y respondiendo a los descubrimientos que surgían durante el proceso.
“El propio espacio nos guió”, explica Roth.

En lugar de obligar al terreno a adaptarse a una idea previa, permitió que la naturaleza estableciera el recorrido. Cada árbol, desnivel y formación del suelo fue incorporado a la vivienda.
Durante la construcción no se taló un solo árbol. Troncos y ramas fueron integrados como puentes entre interior y exterior, mientras la estructura siguió los contornos naturales de la selva.
Maderas locales, tierra y bejuco tejido conforman una materialidad artesanal. Las superficies conservan sus imperfecciones, las formas evitan los ángulos rígidos y los ambientes se conectan mediante recorridos curvos y fluidos.

La tecnología fue reducida al mínimo. La luz, el aire, los sonidos y las variaciones del clima ingresan en la casa y forman parte de la experiencia cotidiana. El resultado funciona tanto como vivienda como manifiesto: una demostración de que habitar un territorio no necesariamente significa dominarlo.
La filosofía y la espiritualidad maya ocupan un lugar central en la obra de Roth. Su trabajo parte de un diálogo con las comunidades originarias y contemporáneas, buscando recuperar conocimientos y formas ancestrales de relacionarse con el entorno.

A través de la Fundación Enchanting Transformation impulsa iniciativas orientadas al desarrollo de las comunidades y a la preservación de las culturas locales. Su concepción de la sostenibilidad excede la elección de determinados materiales. Se trata también de construir vínculos, conservar saberes y reconsiderar el impacto humano sobre el planeta.
En ese universo, el arte funciona como otra herramienta para reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza.
SFER IK Uh May es probablemente uno de los proyectos que mejor representa esa filosofía. Lejos del modelo tradicional de museo, propone una experiencia sensorial donde arquitectura, arte y paisaje prácticamente dejan de funcionar como elementos separados.
Cerca de doscientos árboles fueron preservados durante su construcción y algunos atraviesan las aberturas de la estructura. En lugar de eliminar la vegetación para construir el edificio, el diseño se desarrolló alrededor de ella.
Pasarelas sinuosas, plataformas elevadas y espacios elaborados artesanalmente conducen a los visitantes por diferentes alturas y perspectivas. No existe un recorrido único ni una sucesión convencional de salas. Las obras conviven con el sonido de los animales, el movimiento de las hojas, la luz y los cambios del clima. La arquitectura deja así de funcionar como un simple contenedor para convertirse en parte de la experiencia artística.
En AZULIK Tulum, el lenguaje de Roth se traslada al universo de la hospitalidad. Construido entre la selva y el Caribe, el proyecto busca recuperar el vínculo con el paisaje y con los sentidos.
Las construcciones elevadas respetan el terreno y permiten que la vegetación continúe creciendo. Los recorridos curvos reemplazan a los corredores tradicionales y las maderas, fibras naturales y terminaciones artesanales definen los espacios.
Aquí, el bienestar no depende únicamente de los servicios. También aparece en la posibilidad de disminuir el ritmo, apartarse de la tecnología y volver a percibir el entorno.
La misma búsqueda continúa en AZULIK Residences, donde el lenguaje biomórfico pasa a la intimidad de la vivienda. Vegetación, luz y materiales naturales atraviesan los ambientes, desdibujando los límites entre refugio y selva. Curvas, desniveles y texturas reemplazan la geometría convencional de los desarrollos residenciales.
La obra de Eduardo Neira Roth parte de una idea sencilla pero radical: antes de construir, hay que entender aquello que ya existe.
En su casa, en SFER IK y en el universo de AZULIK, la arquitectura se adapta, rodea y acompaña. Los árboles dejan de ser obstáculos para convertirse en parte del diseño; la tierra deja de ser una superficie que debe modificarse para convertirse en el punto de partida.
Frente a una arquitectura que durante décadas buscó ordenar y dominar el paisaje, Roth propone espacios que parecen surgir del mismo territorio que los sostiene.


