EL HOTEL QUE IMAGINÓ EL SUR DE UNA CIUDAD

Mucho antes de que el sur de Mar del Plata se consolidara como uno de los sectores más atractivos de la ciudad, existía apenas una geografía abierta al Atlántico, marcada por el viento, los acantilados y una sensación de frontera. Durante décadas, Punta Mogotes representó el final de la expansión urbana y el Faro aparecía como el último punto de referencia antes de que comenzara un paisaje todavía por descubrir.

Fue allí donde, en 1937, Nicolás Sasso decidió construir un hotel frente al mar. La elección parecía audaz para la época: apostar por una zona alejada del centro turístico tradicional y proyectar un establecimiento de categoría internacional en un territorio que aún no figuraba en los mapas emocionales de los veraneantes argentinos.

Junto a su esposa María, Sasso formó parte de una generación de inmigrantes que encontró en la costa atlántica un escenario para desarrollar una visión propia de la hospitalidad. Con una combinación de oficio, intuición y vocación por el servicio, contribuyó a moldear el carácter de un sector de la ciudad que comenzaba a definir su identidad.

De arquitectura colonial española, con apenas 17 habitaciones y un exclusivo casino, el Hotel Sasso se convirtió rápidamente en una referencia de la hotelería marplatense. Más que un alojamiento, representaba una forma de experimentar el mar: con tiempo, contemplación y una cercanía poco frecuente con el paisaje costero.

A medida que Mar del Plata expandía sus límites y transformaba sus hábitos, el hotel acompañó esos cambios sin perder su vínculo con el entorno. Frente al Atlántico, observó el crecimiento del sur de la ciudad y fue adaptándose a nuevas generaciones de visitantes que encontraban en sus salones, terrazas y galerías una versión diferente de la experiencia marplatense.

La gran renovación llegó en la década de 1980, cuando un grupo de empresarios —entre ellos uno de los hijos del fundador— impulsó una recuperación integral del establecimiento. El objetivo era devolverle protagonismo a uno de los edificios más emblemáticos de la costa sur y actualizar su propuesta para una nueva etapa del turismo argentino.

Años más tarde, en 2006, la UTHGRA adquirió el hotel y puso en marcha un profundo proceso de restauración que culminó con su reinauguración en diciembre de 2008. La intervención respetó los rasgos esenciales concebidos por Nicolás Sasso, preservando la identidad arquitectónica original y reforzando la relación del edificio con el mar, verdadero protagonista de cada una de sus visuales.

Hoy, con 123 habitaciones, spa, restaurante, casino, espacios para eventos y una propuesta pensada para distintos perfiles de viajeros, el Hotel Sasso continúa evolucionando sin renunciar a la historia que le dio origen. El puente que conecta el hotel con el casino se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles del complejo, mientras que la certificación Oro de Hoteles Más Verdes refleja una mirada contemporánea sobre la gestión y la sustentabilidad.

Casi nueve décadas después de su inauguración, el Hotel Sasso sigue ocupando el mismo lugar frente al Atlántico. Lo que cambió fue todo lo que creció a su alrededor. Lo que permanece intacto es aquella intuición inicial: entender, mucho antes que otros, el potencial de un rincón de Mar del Plata que todavía estaba por escribirse.

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