La piel no se renueva de un día para otro. Retinol y activos despigmentantes pueden convertirse en aliados estratégicos para mejorar textura, tono y apariencia de las manchas, pero la clave está en cómo se combinan, en qué orden se aplican y, sobre todo, en la constancia. Conversamos con médica dermatóloga Dra. Leisa Molinari quien nos aconseja cómo sumar activos para mejorar la piel.
Durante años, el universo del skincare instaló la idea de que sumar activos equivale a obtener mejores resultados. Retinol, ácidos, antioxidantes, despigmentantes: cuanto más completa —y sofisticada— parece una rutina, mayor sería su eficacia. Sin embargo, en dermatología la lógica es otra: no se trata de acumular ingredientes, sino de entender qué necesita la piel y construir un proceso adecuado para acompañarla.
En ese proceso, la renovación celular ocupa un lugar central. El retinol es uno de los activos más estudiados para trabajar sobre la textura y el aspecto general de la piel: estimula la renovación celular y la síntesis de colágeno y, utilizado correctamente, puede preparar la piel para optimizar la penetración de los activos que se aplican después.
Pero cuando el objetivo también incluye mejorar la apariencia de las manchas y lograr un tono más uniforme, la renovación puede complementarse con activos despigmentantes. Estos actúan sobre la producción de melanina y pueden incorporar, además, componentes antioxidantes y reparadores destinados a ayudar a fortalecer la barrera cutánea.

La mirada de una especialista
“La dermatología no trabaja con activos aislados, sino con procesos”, explica la Dra. Leisa Molinari, médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs, fundadora del Centro Médico de la Piel y de Leisa Skin Science, y desarrolladora de Piel Protec. (M.N. 116.628. @dra.leisamolinari). “Cuando se utilizan en una secuencia adecuada, los activos trabajan en sinergia siguiendo una lógica de tratamiento”, asegura la experta.
Además, hace hincapié en la importancia del orden al utilizar diferentes productos en la piel. Una de las claves de este tipo de rutina está, precisamente, en la secuencia. Utilizar los productos por separado no necesariamente está mal, pero puede perderse la complementariedad entre ellos. Y combinar diferentes activos sin criterio puede aumentar la irritación sin que eso signifique mejores resultados.
La propuesta desarrollada por Molinari dentro de Leisa Skin Science parte justamente de esa lógica: una rutina nocturna que comienza con el Sérum Retinol Anti Age Regenerador, formulado con retinol al 0,3%, para favorecer la renovación celular, estimular la producción de colágeno y mejorar textura y tono. A continuación se debe incorporar la Crema Facial Despigmentante Antiage, que complementa el abordaje mediante un triple mecanismo de inhibición de melanina y suma antioxidantes y activos reparadores que ayudan a fortalecer la barrera cutánea y a disminuir la apariencia de las manchas.
La idea, entonces, no es “atacar” la piel con múltiples productos, sino establecer una secuencia en la que cada activo tenga una función determinada.
El error de querer resultados demasiado rápido
El retinol tiene una enorme popularidad, pero también puede convertirse en una fuente de frustración cuando se incorpora sin planificación. Uno de los errores más frecuentes, según Molinari, es comenzar utilizándolo todas las noches desde el primer día con la expectativa de acelerar los resultados.
“La ansiedad por obtener resultados rápidos” lleva muchas veces a incorporar el retinol con demasiada frecuencia. Su recomendación dermatológica es hacerlo de manera gradual y de acuerdo con la tolerancia de cada piel.
También es frecuente sumar otros ácidos o exfoliantes por cuenta propia. El problema es que más activos no necesariamente significa más eficacia. Cuando la piel comienza a sobrecargarse pueden aparecer señales concretas: ardor persistente, descamación excesiva, enrojecimiento sostenido o una sensación de tirantez que permanece durante el día. En esos casos, explica la especialista, es necesario revisar la frecuencia del retinol y permitir que la barrera cutánea se recupere.
Y hay un paso que no admite negociación: la fotoprotección. Si durante la noche se trabaja sobre renovación y manchas, durante el día es imprescindible proteger la piel de la radiación solar.
¿Cuándo empiezan a verse los resultados?
Uno de los grandes desafíos del skincare contemporáneo es diferenciar una expectativa realista de una promesa de marketing. La renovación celular es un proceso y los resultados no aparecen de inmediato.
“Los primeros cambios en la textura pueden empezar a percibirse durante las primeras semanas de uso constante, mientras que los resultados vinculados con las manchas y la uniformidad del tono son acumulativos y requieren varios meses de una rutina sostenida”, señala Molinari.
En otras palabras, no hay que esperar que una crema “borre” una mancha o una línea de expresión de la noche a la mañana. El objetivo es trabajar sobre los procesos que intervienen en la apariencia de la piel y sostenerlos en el tiempo.
“Muchas veces el marketing muestra solamente el resultado final, pero en dermatología importa todo el camino para llegar a él”, resume la especialista Leisa Molinari.
Y quizás allí esté una de las grandes lecciones del skincare actual: una piel saludable no se construye a fuerza de sumar productos, sino de entenderla, respetar sus tiempos y sostener una estrategia adecuada.


