Del surf australiano a Hollywood, Jacob Elordi se convirtió en una de las figuras más magnéticas de su generación. Con talento camaleónico, presencia hipnótica y una elegancia innata que hoy lo une al universo Cartier, redefine qué significa ser una estrella contemporánea.

Nacido en Brisbane en 1997, Elordi creció entre olas, cámaras y un instinto artístico precoz. Alternaba el surf con sus estudios de actuación hasta que, en 2018, su salto internacional llegó con The Kissing Booth, la comedia romántica de Netflix que lo transformó en fenómeno global y en ídolo adolescente.
Pero su ambición iba más allá. Su interpretación de Nate Jacobs en Euphoria reveló otra dimensión: una intensidad emocional y un rango actoral que lo posicionaron entre los talentos más sólidos de su edad. Más tarde, su Elvis Presley en Priscilla, dirigida por Sofia Coppola, confirmó su capacidad para desaparecer dentro de un personaje y su imán natural frente a cámara.

Mientras su carrera crece, también lo hace su presencia como referente de estilo. Con un porte clásico, guiños retro y una elegancia sin esfuerzo, Elordi se volvió favorito de las grandes maisons. Cada previa, cada photocall y cada alfombra roja encuentran en él a un heredero moderno del magnetismo de James Dean o Paul Newman.

En 2025, esa sensibilidad encontró un nuevo capítulo: Cartier anunció un proyecto que reúne a dos nombres que comparten delicadeza visual y narrativa. Con motivo del lanzamiento de la colección LOVE Unlimited, la Maison convocó a Sofia Coppola para dirigir una campaña protagonizada por Elordi, un homenaje contemporáneo al icónico LOVE bracelet creado en Nueva York en 1969 por Aldo Cipullo.

Coppola, que ya había trabajado con él en Priscilla, lo retrata en una Nueva York íntima, suave, emocional. A su alrededor, la ciudad se convierte en un escenario poético donde el actor encarna distintas formas de amor y conexión, acompañado por fotografías de su hermana, Isabella Elordi. El resultado fusiona elegancia cinematográfica y verdad emocional, dos territorios donde Jacob se mueve con naturalidad.

“Quería retratarlo de manera relajada y cercana”, dijo Coppola. “Algo íntimo, como un fin de semana romántico en Nueva York sin planes, solo disfrutando el momento”.
Elordi, por su parte, resumió la experiencia con la misma sensibilidad que transmite en pantalla:
“Es un honor volver a colaborar con Sofia en esta nueva historia para Cartier. Es un tributo al amor, al espíritu artístico de Nueva York y al cine que siempre me inspiró”.
La alianza Cartier–Coppola–Elordi funciona como un pequeño manifiesto: celebra el amor romántico, el creativo y el fraternal, y reúne generaciones y miradas en una misma sensibilidad estética. Con este proyecto, Jacob Elordi no solo reafirma su lugar como actor en ascenso; encarna una nueva masculinidad: sensible, introspectiva, elegante y profundamente cinematográfica.


