Conocida como una de las influencers de moda y belleza más reconocidas de Chile, Nicole Putz sorprende ahora con un costado más reflexivo. Tras recorrer capitales como Nueva York, Milán y París, y consolidar una carrera en redes, televisión y radio, la también egresada de Derecho, coach de mindfulness y guía de meditación, lanza su primer libro: Hacia el Sentido, publicado por Editorial Planeta.

Un proyecto que nace de su experiencia personal —una enfermedad autoinmune, la maternidad y la pandemia— y que hoy la lleva a invitar a su generación, los millennials, a detenerse, cuestionarse y conectar con su verdadera esencia. Con referencias a tres culturas ancestrales —la japonesa, la egipcia y la hindú—, Nicole propone una reflexión sobre el propósito y la felicidad en tiempos de vértigo.

“Siempre he tratado de no limitarme por etiquetas”, explica. “Al principio fue disruptivo pasar del derecho a la moda, pero hoy veo que todo forma parte de un propósito mayor: el bienestar de las personas”.
En la conversación, reconoce sentirse parte de una “generación bisagra”. Los millennials, dice, crecieron en un mundo que glorificaba el éxito laboral sin descanso, pero hoy se ven interpelados por nuevas generaciones que priorizan el bienestar. “Estamos un poco perdidos en esa transición”, confiesa. “Por eso este libro es también un espejo de nuestro momento histórico”.

Su mirada sobre Japón, Egipto e India busca recuperar símbolos y enseñanzas que, pese a la distancia cultural, siguen resonando con preguntas actuales: el valor del presente, la fuerza de la transformación y la importancia de hacerse cargo de la propia historia. “Nuestros problemas no son tan distintos a los de hace siglos”, asegura. “Por eso invito al lector a hacerse las preguntas correctas, a buscar coherencia interna. No hay receta externa, es un trabajo personal y activo”.
En Hacia el Sentido dedica páginas a la maternidad, a los desafíos de criar bajo nuevos paradigmas y a la necesidad de ver el éxito y el bienestar no como restricciones, sino como expansiones. “La maternidad, para mí, no es un castigo, sino una oportunidad para ser feliz”, afirma.
El mensaje final es simple y potente: “somos nosotros”. Una invitación a tomar lo que nos sirve, filtrar lo que no, y construir una vida en la que tengamos más control sobre nuestra propia felicidad.
Por Rebeca Ubilla M.


