Experiencias


Por qué viajar a Bali te puede cambiar la vida - Por Agustina Echegoyen -

Un viaje que me trajo hasta acá
No quiero repetir la misma historia de la película Comer, Rezar, Amar pero gracias al libro yo llegué a este paraíso espiritual que hoy en día es uno de mis destinos preferidos. La primera vez que fui – 2017-, para mi primer profesorado de yoga, fui a visitar a Ketut, el señor que lee la palma de la mano. Cuando llegué a su casa me enteré que ya no vivía más y que su hijo, Nyoman, había tomado el legado. Este hombre leyó mi mano y una de las cosas que me dijo fue que este camino espiritual que había empezado iba a acompañarme por el resto de mi vida. ¡Así que acá estoy!
Volví por segunda vez este año, específicamente a Ubud a seguir estudiando yoga y fui a ver a Wayan, que es la curandera de la película. Ella me ayudó a sanar varias cuestiones físicas y de mi salud como la digestión, sistema circulatorio, todo con hierbas y mezclas naturales. Todo un descubrimiento y una experiencia inolvidable.

Yoga. Si vas a Ubud tenés que ir si o sí a hacer una práctica en The Yoga Barn, el estudio más espectacular, en el medio de la selva, con una energía totalmente mágica. Siempre hay muchísimas actividades y un café en el que la comida es totalmente orgánica. Imperdible el plato con Tempeh, un coco natural y unas barritas de chocolate crudo.
Dónde cómer. Antes que nada vale aclarar que soy vegetariana. Clear Café es uno de mis spots preferidos por la comida y porque representa toda una experiencia. En las escaleras hacen un arte con flores increíble y, para apreciarlo mejor, podés bajar por un caño en el medio del restaurante. Eso sí, te tenés que sacar los zapatos para entrar.
Otros dos lugares que frecuento son Sayuri y Moksha. Ambos veganos con productos super sanos.
Compras. Hay un mercado con artesanías autóctonas donde pasarte horas viendo cosas para tu casa, pareos, pashminas. También podés encontrar aros y bijou.
Pueblos mágicos. Muy cerca de Ubud, a 40 minutos aproximadamente en taxi, está Canggu. Este pueblito al lado de la playa, tiene muchísimos negocios de ropa muy canchera. Podés encontrar diseñadores locales, ropa de playa, bikinis, vestidos, ropa de yoga, un mercado de artesanías con de todo. Además, es perfecto para ir a surfear y desconectarse. En Oldman´s, la playa principal de Canggu, las olas son super amigables, podés alquilar una tabla y pasar todo el día.  Al atardecer es muy divertido porque siempre tocan bandas y hay un clima increíble de buenas vibras para contagiarse. Si vas aprovechá para arrancar el día degustando un típico smoothie bowl lleno de frutas y colores en Crate Café o Gipsy.
A la noche este pueblito es muy divertido también, hay gente de todas partes del mundo, muchísimos europeos que se quedan a vivir y arman sus emprendimientos.

Yo volvería mil veces a Bali, es más, estoy planeando volver el año que viene. Es un paraíso, la naturaleza es tan viva que te purifica, te limpia de todo lo que venís cargando. La gente es muy amable y todo resulta fácil y placentero.