Experiencias


Un día en Los Ángeles -Por Patricia della Giovampaola-

Nací en un pequeño pueblo de la Toscana llamado Montepulciano. Sin embargo, me siento en casa cuando estoy en Los Ángeles. Ver salir el sol detrás de las palmeras de Beverly Hills es impagable. El Beverly Hills Hotel es mi lugar. Antiguo, casi histórico, es mi casa.
Con la rutina matutina  de desayuno y gym terminada, me voy a caminar por Sunset Boulevard. Ningún angelino de pura cepa se mueve si no es en auto. Llego hasta West Hollywood que, junto con Bel Air y Beverly Hills, constituyen “la santa trinidad” del estilo angelino. Rebuscado en su simpleza, superfashionista y con un toque kitsch. Casi todos los creadores de moda hoy en día buscan su inspiración en el street style de L.A.
Después de la caminasta, almuerzo en Beverly Hills. El mejor sushi de América se encuentra acá. El referente indiscutible es Nobuyuki Matsuhisa, creador de los famosísimos Nobu. Para dar una vuelta al pasado, nada mejor que Musso & Frank Grill, una brasserie de los años 20. Pero, para un día típico, elijo The Ivy, por su terraza, sus “Stone Crabs” y su público bien stylish.
A la tarde recorro museos. Por mucho tiempo, Los Ángeles fue considerada “la hermana pobre de Nueva York” en este rubro. Hoy ya no es así. The Getty Center, Los Angeles County Museum of Art (LACMA), y el MOCA Pacific Design Center son los más famosos.
Para seguir disfrutando de la tarde y de la fashion scene de Los Ángeles, me gusta salir de lo tradicional e ir de shopping por Melrose Avenue, en donde hay dos boutiques emblemáticas: Decades, templo del vintage, alta costura, bijouterie, maroquinería de Hermès, baúles de Louis Vuitton. Muchas veces las actrices de Hollywood se visten allí para los grandes estrenos. Fred Segal es otra que adoro. Creada en 1965, es el símbolo del estilo tan único de Los Ángeles.
En Los Ángeles se come temprano. Mi último descubrimiento es el restaurante de la Soho House, con una vista inolvidable hacia Sunset Boulevard. Y un capítulo aparte son las playas de L.A. Marina del Rey, Malibú, Venice Beach… los nombres son uno más mítico que el otro para nosotros, los cinéfilos. Todas forman parte de la misma ciudad.
Después de un día como este, quedo agotada de tanto ver y recorrer. Me acuesto bien temprano para aprovechar otro día en el paraíso, siempre preguntándome si alguna vez podré vivir acá.
Por: Patricia Della Giovampaola