Experiencias


Un fin de semana en Palma de Mallorca - Por Philippe Deroy -

Reconocida por sus playas cristalinas, montañas majestuosas y resorts de lujo, la isla más grande de las Baleares es un destino muy buscado durante el verano europeo. 
Invitado a fines de agosto a la fiesta aniversario de unos amigos suizos que habían elegido una antigua finca mallorquina para su celebración, conocí el encanto de una región imprescindible del Mediterráneo. Situada en una bahía en forma de medialuna al suroeste de la isla y elevada sobre una colina, la ciudad de Palma nace de una antigua fortaleza medieval. Las terrazas y jardines del centro invitan a una dulce pausa estival, pero la pequeña urbe es vibrante y esta llena de propuestas culturales, de rincones gastronómicos y opciones de shopping.
Aquí una pequeña guía para no perderse de nada de este enclave catalán. En frente al ayuntamiento en la plaza de Cort se ubican los dos hoteles boutique mas lindos de la ciudad vieja. El Hotel Mamá inaugurado en febrero pasado y decorado por el arquitecto francés Jacques Grange con una paleta de matices terrosos y verdes y motivos típicos de la isla. En la misma plaza está el Hotel Francesc, una casona señorial del siglo XIX restaurada con piezas de coleccionistas y mobiliario contemporáneo. Su restaurante Quadrat, emplazado en las antiguas caballerizas es además uno de lo mejores de Palma.
Para empezar el día nada mejor que una infusión y unas tostadas de palta, huevo y tomate en La Molienda, donde tuestan su propio café y gozan de una terraza a la sombra de un olivo centenario y una fuente añeja de piedra. Otra opción sana y rica es Ziva para tomar un jugo o un licuado y ricos tentempiés veganos, y llevarse sus prácticos combos ideales para un almuerzo en la playa.
El museo Es Baluard alberga una muy buena colección de artistas baleáricos en un edificio de gran riqueza arquitectónica, plantado dentro de los muros del fuerte de Palma que se asoma frente al puerto. Las esculturas y land art de los espacios exteriores son la pieza mayor del recorrido.
El Paseo del Born es la artera central donde se encuentran las marcas de lujo y el fast fashion, pero en las calles laterales hay pequeñas boutiques con diseñadores españoles y marcas de vanguardia. Recomiendo perderse en las callecitas de adoquines que desembocan en plazoletas pintorescas y así descubrir tiendas de alhajas, galerías de arte y antigüedades. El Carrer de Sant Feliu tiene 4 espacios de arte y diseño contemporáneo sorprendentes y también esta el shop de moda y deco ibicenco Sluiz, donde comprarse alpargatas coloridas o algún objeto pop para la casa. Al lado el concept store Rialto Living es la versión isleña de un multimarca de primer nivel con indumentaria, accesorios, homewear, una librería y un café al fresco en el patio de ese palacete del siglo XVI.
Como fui para una fiesta, tuve poco tiempo para explorar las propuestas gastronómicas, pero sugiero dos lugares para probar platos característicos en un ambiente lugareño. La Rosa con sus pescados y mariscos frescos cocinados al estilo isleño, en un ambiente cálido inspirado en los bares de los años cincuenta, y una carta que trae mas de 20 vermut distintos, la vuelta de un clásico a la mesa moderna. El Mercado San Juan despliega la tradicional cocina española en un ambiente animado y atractivo con una gran variedad de propuestas culinarias, tapas, pintxos, los famosos huevos rotos y los jamones ibéricos.
La vida nocturna es intensa en el paseo marítimo donde una discoteca muy ochentera, Titos es el pasaje obligatorio de los noctámbulos. Pero lo mas original es el bar Abaco en el centro histórico para vivir una experiencia barroca en una residencia condal del renacimiento, y el mejor rooftop el bar Cuba para disfrutar de la brisa marina a la luz de las estrellas.

Por Philippe Deroy