Experiencias


48 horas de un San Pablo totalmente diferente -Por Derio Ilari-

Está claro que todos estamos enamorados de viajar porque es una de las mejores cosas que tiene este mundo, conocer lugares nuevos, deleitarse con la comida y vivir nuevas experiencias hace que nuestra mente transite un extasis permanente durante esos días. Ahora bien, quedarse en casa, relajarse viendo una película (tomando un vino) y comiendo en la cama, también suena atractivo.
En éste viaje creo que pude encontrar un lugar que combina lo mejor de dos mundos, el Executive Apartments de Marriot en San Pablo, fue algo que explotó mi cabeza, algo de no creer, sinceramente toda la estadía se sintió como estar en casa. ¡Tiene hasta una lista de compras pegada en la heladera! Podés pedir verduras, frutas o comida para calentar en el microondas o calentar en la cocina que está en el mismo apartamento. Imaginate si todos los días apareciera tu casa perfectamente limpia, ordenada y por supuesto la cama tendida como por arte de magia después de haber paseado por las calles de la ciudad, es el sueño de mucha gente, o por lo menos el mío. Éste hotel de características para una estadía prolongada, aunque si te quedas pocos días funciona a la perfección por una cuestión de comodidades y espacio, está ubicado en Vila Nova Conceição, está claro que si nunca fuiste a San Pablo, no entendés de lo que estoy hablando, y que incluso si fuiste tampoco porque es una ciudad gigante, pero en síntesis, es un barrio muy lindo, pintoresco, lleno de casas residenciales (de vuelta, cómo sentirse en casa), caminar por las calles aledañas es totalmente seguro, se puede llegar hasta el Parque Ibirapuera, el parque más importante de San Pablo.



Hay un punto importante en el que quiero centrarme del párrafo anterior y es el de la seguridad, no sólo del barrio sino de la ciudad en general, porque cómo argentinos, San Pablo, es un ciudad a la que le tenemos "miedo", tiene mucha fama de una ciudad insegura, y si bien estuve pocos días, puedo asegurar, que en ningún momento me sentí inseguro, vaya trabalenguas escribí. Obviamente como en toda ciudad grande, no hay que meterse o pasear por lugares que no nos recomienden, pero mientras nos mantengamos en el circuito turístico creo que es una ciudad cómo destino y no sólo cómo un hub que nos conecta con otras ciudades.
El turista realmente tiene mucho para hacer, Vila Madalena fue nuestra primera parada, es un barrio bastante bohemio, y tiene un callejón con paredes todas pintadas, muy parecido al Wynwood de Miami pero con la vibra  y los colores de Brasil, el callejón es conocido como Beco do Batman, se podría decir que es como un lienzo viviente, los artistas expresan su arte en las paredes de ese lugar y se renuevan constantemente. Hay graffitis de artistas de renombre como Eduardo Kobra, y lo sorprendente es que muchos de ellos trabajan en colaboración, es decir, nadie tiene una pared fija, sino más bien el artista que pinta al lado intenta complementar la obra del otro, y así hasta llegar al final del callejón. 

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Si sos amante de las compras, adiviná qué, San Pablo lo tiene todo, recorrimos una de las calles clave de las compras paulistas, Oscar Freire. Lo lindo de comprar en Brasil (no sólo en San Pablo) es que hay marcas que sólo están en ese país, o marcas que ya son globales, pero que los precios son insuperables, imagínense que fui con unas zapatillas y salí con unas ojotas de las clásicas Havaianas. Recomendación de locales que aunque no compres nada valen la pena entrar: Melissa (calzados de plástico con un local hiper-peculiar), Kopenhagen (para los fans del chocolate), y obviamente Havaianas, podría seguir y seguir y hacer una nota sólo sobre esto, les juro hay muchos locales lindosPara cerrar un día perfecto en ésta ciudad, hay que ir al MAC (museo de arte contemporáneo), previa reservación si o si, y comer en su restaurante que se llama Vista, creo que el nombre lo explica todo, en la terraza del edificio y con vista al parque Ibirapuera de un lado y la ciudad del otro pasando por el obelisco paulista, definitivamente un lugar que te deja con la boca abierta, justo para cerrar un día perfecto comiendo (y tomando una caipirinha).

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Fotos y texto: Derio Ilari