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The Boiler House
08/11/2011

The Boiler House

Las ciudades más emblemáticas del mundo se identifican a través de sus comidas. Y una ciudad culturalmente tan diversa como Toronto no es la excepción. Poseedora de una amplia variedad de opciones a la hora comer y comprar las tentaciones más exóticas, Toronto nos deleita con una fusión de sabores únicos y multiculturales, reflejos de esta apasionante metrópoli.

 


A sólo quince minutos del distrito financiero de Toronto, doscientos años atrás se construyó The Distillery Historic District.

Aquello que en 1832 fue concebido como una gran fábrica de bebidas alcohólicas, en la actualidad se convirtió en un centro de artes popularmente conocido por la variedad de propuestas que presenta, tanto para los turistas, como para sus habitantes. 

El restaurante elegido para esta ocasión es The Boiler House, que se encuentra dentro de esta destilería, devenida en complejo cultural. En un entorno de callecitas pintorescas y locales varios, este lugar ha sido recuperado y restaurado, manteniendo su fachada original, muy similar a las construcciones de Puerto Madero. Ladrillos colorados a la vista, donde conviven condominios de lujo, galerías de arte, bazares gastronómicos, casa de muebles, chocolatería, obras de artes en las calles de grandes dimensiones y bellos y distinguidos restaurantes.

Esta es la razón por la cual ni bien pisamos el complejo, la estadía se hace mágica, un viaje en el tiempo y, una vez adentro del restaurante, parece imposible dejar de soñar. The Boiler House ofrece una ambientación y gastronomía sin igual.

Sobre un gran galpón fue reconstruido este fantástico restaurante con espacios especiales, pensados para compartir de a dos, con boxes de diseño innovador que brindan intimidad y privacidad para disfrutar de un momento inolvidable. El restaurante también cuenta con una barra que se extiende a lo largo de todo el local, donde se ofrece una amplia variedad de tragos y vinos. Los platos y la carta son elaborados por su chef, Eric Pless, quien se formó junto a Heston Blumenthal  -chef de fama mundial en su restaurante distinguido con tres estrellas Michelin, The Fat Duck-. En ese restaurante Pless ha perfeccionado un enfoque de la cocina clásica, con una base regional, de estilo contemporáneo y a la vez distinto en sabor y bellamente presentado.


La carta varía por temporadas para utilizar los productos más frescos de acuerdo a la estación del año. Cualquiera sea la elección de su plato usted puede estar seguro de que este sofisticado y acogedor restaurante lo hará vivir una memorable experiencia gastronómica.
Para las entradas proponen sopas variadas de acuerdo a las verduras de estación, ensaladas de verdes con vinagreta de cerezas maceradas con vodka, manzana, menta y cereza. Otra opción frecuente es la Ensalada César con panceta, -ingrediente utilizado en muchas de sus preparaciones regionales-. También los embutidos de cerdo, pato, y foie gras elaborados artesanalmente dentro del restaurante.

Como plato principal los más destacados son: el lomo Alberta, ojo de bife, o cerdo Québec marinado. Las porciones de carne se piden por onzas y pueden ser acompañadas con guarniciones varias como: papa al horno, crema agria, foie gras, papas fritas yukon, salsa de queso azul, verduras de estación, berenjenas, canelones, remolacha, papa rosti, anillos de cebolla y varias opciones más.

 

Si tiene expectativas de pasar una noche mágica, deleitándose con platos sofisticados en un entorno distinguido, The Bolier House, es una excelente opción que supera siempre las expectativas del comensal más exigente.

www.boilerhouse.ca

 

 




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