BIOGRAPHIES //
Pablo Escobar
14/09/2011

Pecados de mi padre

Una vez más, la realidad supera la ficción. En este caso un documental perfectamente guionado: Pecados de mi Padre, revive los últimos años de Pablo Escobar, relatados por su hijo.

 


Luego del trágico final de Escobar, el dolor de su familia tras el exilio y un país dominado por las drogas, ¿a quién se le iba a ocurrir remover un pasado sangriento, violento y marcado por el dinero sucio del narcotráfico?

Fue el argentino Nicolás Entel quien realizó un documental mostrando los últimos años de Pablo Escobar, su candidatura política, el asesinato a sus opositores, la guerra con el Cartel de Cali, sus días prófugos y su muerte. Hasta aquí es el típico documental, pero éste propone un giro diferente a todos, la versión es contada por su hijo Juan Pablo Escobar, hoy llamado Sebastián Marroquín. La familia de Escobar dispuso de todos sus recuerdos más entrañables para graficar el film de Entel. Y la historia no concluye aquí, uno de los ejes más sorprendentes de este documental es el conmovedor pedido de perdón de Sebastián Marroquín a los hijos de las dos personas que le hicieron frente a su padre, el pre- candidato presidencial Luis Carlos Galán y el Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla.

Lejos de querer repetir la historia de su padre, Sebastián Marroquín optó por el camino de la paz y el perdón. Llevar el apellido Escobar ha sido una pesada carga, que le costó el exilio de su país trece años atrás y el pedido de asilo político en varios puntos del globo terráqueo, hasta llegar a Buenos Aires donde cambió su identidad. Éste fue el primer paso para cambiar su historia: abandonar el apellido Escobar y alejarse de Colombia. Pasaron trece largos años en Buenos Aires, con encarcelamiento incluido para él y su madre, por el simple hecho del lazo de sangre. Sin embargo las investigaciones absolvieron de toda culpabilidad a la familia.  

Pero Sebastián había decidido cambiar su vida, desde el anonimato lleva una vida normal como siempre añoró, trabaja como decorador de interiores y prefiere no hablar de su pasado a su nuevo entorno.  

El documental tiene lugar principalmente en la ciudad de Buenos Aires. Excepto en dos momentos importantes: su regreso a la frontera de Colombia, por donde años atrás escapó con su hermana y su madre y el arribo a Colombia para conocer y disculparse con los hijos de las dos víctimas más notorias de Escobar.

En primera instancia Marroquín redactó una carta de puño y letra, para los Galán y Lara Bonilla, en un pedido de perdón sentido, respetuoso y conmovedor.

El paso siguiente fue el encuentro con el hijo de Luis Carlos Galán, éste se convirtió en el primer acercamiento del hijo del victimario con uno de los hijos de las víctimas.

El gestor de estos encuentros fue el mismo realizador, Entel, quien con su cámara fue uno de los testigos privilegiados de ese primer acercamiento, que derivó en un segundo encuentro, esta vez en Colombia en un hecho memorable para Marroquín.

Momentos conmovedores se vivieron dentro de esa sala, donde se conocieron personalmente Marroquín y los hijos de los dos grandes enemigos de Escobar. El largometraje de una hora y media, alcanza su pico máximo en ese momento que no llevó edición, se mostró crudo, tal como sucedió. Convirtiendo al espectador en partícipe de un hecho memorable.  

El documental no sólo narra la biografía del clan Escobar, sino también, tiene mucha carga histórica, grafica los momentos más crudos de una Colombia dominada por el narcotráfico y la guerra entre carteles, durante la década de los 80’ y 90’.

 

Infancia de Sebastián

 

Hacienda Nápoles es el nombre del lugar donde la familia Escobar pasó sus mejores días. Ésta era una extensa y lujosa propiedad rural de miles de hectáreas, valuada en 63 millones de dólares ubicada en el departamento de Antioquia, Colombia. Dentro de la propiedad abundaban los excesos, Pablo Escobar hacía todo a lo grande.

“Mi infancia transcurrió cuando mi padre estaba en la cima de la pirámide” declaró Sebastián mientras recordaba su infancia. Para su inauguración realizó un documental al respecto, fragmentos del mismo son mostrados en el documental. En este video familiar se puede ver a Sebastián Marroquín andando en pequeñas réplicas de lujosos autos a batería, y a Pablo Escobar realizando deportes acuáticos.

La hacienda fue el sitio de reunión de los líderes del cartel de Medellín y significó el ascenso y la caída de Pablo Escobar desde 1978 a 1984.

Escobar llegó a dominar el 80 % del tráfico mundial de cocaína, convirtiéndolo en uno de los hombres más poderosos y ricos de Colombia para ese entonces.

El principio del fin

A comienzo de los años 80’, con un perfil más alto, Escobar debía proteger sus negocios turbios. Comenzó construyendo obras benéficas, creó docenas de canchas de fútbol y viviendas.

Formó parte del partido Nuevo Liberalismo, fundado por Luis Carlos Galán y Rodrigo Lara Bonilla. Éste último comenzó a indagar acerca del notorio poder de Escobar. Las sospechas de Lara eran correctas y procedió a expulsar a Escobar del partido, hecho que despertó un gran odio hacia Lara Bonilla. Luego de ser expulsado, se convirtió en Senador del movimiento Alternativa Liberal.

Para el año 1983 la imagen ficticia del “capo del Cartel de Medellín” comenzó a salir a la luz, el diario El Espectador comenzó a develar su identidad. En paralelo, el Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla lideró una investigación contra Escobar.

En marzo de 1984, Lara Bonilla ordenó el allanamiento de “Tranquilandia” (el laboratorio de cocaína más grande jamás encontrado, ubicado en una zona selvática del departamento del Caquetá, Colombia). Este accionar de la justicia hace que Escobar y sus socios pierdan más de 1.200 millones de dólares y despiertan la furia del Cartel de Medellín.

Días después de este allanamiento el Ministro de Justicia fue asesinado, por sicarios presuntamente enviados por Escobar, dando inicio al período de “narcoterrorismo”.

Tras este asesinato la familia Escobar huye de Colombia buscando refugio primero en Panamá y luego en Nicaragua. Para ese entonces Sebastián Marroquín tenía la edad de siete años. Durante el relato de estos días, Sebastián recuerda haber vivido los días más tristes de su vida. “Mi vida a los siete años era la de un delincuente”.

El regreso a Colombia era inminente. Si bien seguían prófugos de la justicia, Escobar se las arreglaba para seguir en el anonimato junto con su familia. Recuerdos pocos felices son para Marroquín éstos días. “Teníamos fajos de dinero, pero no teníamos que comer. No podíamos salir del escondite donde estábamos porque la policía nos buscaba. Luego de pasar hambre con tanto dinero, me di cuenta que el dinero del narcotráfico no servía para nada”, sentenció en el film.

En 1988 comienza la guerra del narcotráfico, y la guerra entre el Cartel de Medellín, que lideraba Escobar- versus el cartel de Cali.

Otro asesinato resonante que es documentado en vivo en la película de Entel es el asesinato del pre-candidato presidencial Luis Carlos Galán en agosto de 1989. Galán era partidario de permitir la extradición de los narcotraficantes a los Estados Unidos.

La plata sucia del comercio de la cocaína lo ubicó ese mismo año dentro de las diez personas más ricas del mundo, según el ranking Forbes.

Tras años de mantenerse prófugo de la justicia, Pablo Escobar  fue abatido por la policía en 1993, cuando intentaba escaparse por los techos de la propiedad donde residía. Para ese entonces Juan Pablo Escobar (Jr.) tenía 15 años, y recibió la noticia por medio de la prensa. (Esta grabación es reproducida durante el documental).

El documental de Entel tiene mucho mérito. Ubicando a este joven argentino dentro de un grupo selecto de talentosos realizadores. El trabajo de producción es impecable, logrando algo que nadie hasta ese entonces había logrado, desentrañar la intimidad de los Escobar. Además de acercar a tres familias que se encontraban marcadas por el narcotráfico e introducir al público en un apasionante capítulo de la historia colombiana. 




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