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Liechtenstein
23/01/2012 Liechtenstein: el principado de los Alpes Tiene una extensión de 160 km². Se encuentra en el corazón de los Alpes, entre los picos suizos y austríacos. Los bancos locales albergan capitales de más de 80.000 millones de euros. Bellísimo y sereno, Liechtenstein cuenta con el Complejo Malbun, un centro de esquí a más de 2000 metros de altura. El Principado de Liechtenstein está ubicado entre las montañas de Suiza y Austria, y se extiende desde el valle del Rin hasta una altura de más de 2500 metros. Tiene once pequeños pueblos; y solamente 36.000 habitantes. La tercera parte de estos son extranjeros, y los bancos locales manejan más de 80.000 millones de euros. El territorio total implica 160 km². Su Producto Bruto Interno es de 4.683 millones de dólares, mientras que su PBI per cápita es de 49.553 dólares.
A pesar de su pequeñez, Liechtenstein conquista por el encanto de su arquitectura y paisajes y por la oferta gastronómica y hotelera. Asimismo, las principales tiendas tienen una sede en el Principado. Los viajeros apasionados por la cultura se encontrarán a gusto en el Museo de Arte, así como también en los diferentes eventos, fiestas y celebraciones que se llevan adelante durante todo el año. Los amantes de los deportes podrán disfrutar de la temporada de esquí en las mejores pistas locales. Liechtenstein también es conocido por su circuito de ciclismo y sus pistas de patinaje. Además, en el pequeño y acogedor pueblo de Malbun es posible relajarse mientras se recorren las pequeñas calles y se disfruta de la comida alpina en los acogedores restaurantes.
Historia
Las fronteras de Liechtenstein no han sufrido modificaciones desde 1434, cuando el Rin estableció el límite entre el Sacro Imperio Romano Germánico y los cantones suizos.
El territorio actualmente conocido como Liechtenstein fue antes una parte diminuta de la provincia deRecia, del antiguo Imperio Romano. Este territorio remoto contribuyó poco a la historia europea y fue más bien un enclave de tranquilidad y sosiego.
Antes de que gobernara la actual dinastía, la región era una villa feudal de una de las primeras líneas delos Habsburgo; mientras que la Casa de Liechtenstein tiene su origen en la lejana Silesia.
El principado tomó el nombre de la casa de Liechtenstein, que se hallaba entre las familias nobles más encumbradas de Alemania al final de la Edad Media. Poseían extensos territorios como la Baja Austria,Bohemia y Estiria.
Liechtenstein permaneció bajo mando español cuando el rey Carlos I de España fue nombrado tambiénemperador del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1699 el príncipe Johann Adam de Liechtensteincompró el dominio de Schellenberg y en 1712 el condado de Vaduz. Al adquirir estos dos condados se hacía con el Gobierno de estos territorios frente al poder del Sacro Imperio Romano Germánico.
Historia Las fronteras de Liechtenstein no han sufrido modificaciones desde 1434, cuando el Rin estableció el límite entre el Sacro Imperio Romano Germánico y los cantones suizos.
Fue así que el 23 de enero de 1719 el emperador Carlos VI decretó que los condados de Vaduz y Schellenberg se unieran para formar un principado con el nombre de Liechtenstein en honor a su siervoAnton Florian de Liechtenstein. Fue en ese momento cuando el pequeño territorio se convirtió en un estado soberano. Como solía ocurrir en aquella época de lujos y mansiones, los prícipes visitaron el territorio recién mucho tiempo después. En 1806, el Sacro Imperio Romano Germánico fue invadido por Francia. Este hecho trajo grandes consecuencias para Liechtenstein. Cuando el empreador abdicó, Liechtenstein ya no tenía obligaciones para ningún señor feudal más allá de sus fronteras. Hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, el Principado estuvo ligado fuertemente con el Imperio Austrohúngaro, pero la devastación económica causada por ese conflicto forzó al país a concluir una unión monetaria y aduanera con Suiza. Durante la Segunda Guerra Mundial, Liechtenstein permaneció neutral. Sin embargo fueron tiempos difíciles, durante los cuales las comunicaciónes deficientes no ayudaban a que se conocieran las verdadersa intenciones de las distintas facciones. Por temor a las represalias, Liechtenstein cooperó con el Gobierno Nazi. Los príncipes En 1989, el Príncipe Hans-Adam II, casado con la Condesa Marie, sucedió a su padre Francisco José II. En 1978, Liechtenstein se convirtió en un Miembro del Consejo de Europa, entrando en las Naciones Unidas en 1990, la Asociación Europea de Libre Comercio en 1991, y el Espacio Económico Europeo y la Organización Mundial del Comercio en 1995. En un referéndum convocado en 16 de marzo de 2003, el Príncipe Hans-Adam ganó con una amplia mayoría a favor de cambiar la constitución para que se le confirieran más poderes que a ninguna otra monarquía en Europa. Según la Constitución del Principado de Liechtenstein, el Príncipe es el Jefe de Estado y ejerce su autoridad soberana conforme a las previsiones de la Constitución. Su Alteza Serenísima el Príncipe dirige personalmente todos los acontecimientos políticos, económicos y sociales de Liechtenstein. El 15 de agosto de 2004, coincidiendo con la festividad de Liechtenstein, Su Alteza Serenísima transmitió a su hijo, el Príncipe Alois, las tareas de Gobierno.
Arte y cultura El Museo de Arte se encuentra en Vaduz e incluye piezas que son verdaderas joyas de la historia del arte, desde los viejos maestros en la técnica del siglo XIX, hasta obras modernas de gran valor artístico. Junto al museo, existen numerosas dependencias o casas de recreo con diferentes muestras, en las que es posible conocer la historia del pequeño estado. Asimismo, en el Centro de Liechtenstein, fue inaugurado durante 2008, un enorme espectáculo multimedia, compuesto por 48 pantallas, que ofrece a los visitantes la variedad de paisajes, entretenimiento y cultura del Principado. Los amantes del esquí podrán disfrutar de un museo inusual y revelador: el Museo de Esquí Vaduz Noldi Beck. En diciembre de 2005, fue galardonado por la Asociación Internacional de Esquí (FIS), como uno de las más grandes y más bellas instituciones dedicadas a este deporte en el mundo. Otro de los verdaderos tesoros de Liechtenstein es el Museo de Sellos, que resulta una visita obligada incluso para aquellos que no pertenecen a los círculos filatélicos, ya que algunas de las estampillas que se encuentran allí son colecciones de ediciones limitadas del inicio de los correos postales.
Para aquellos que quieran conocer rarezas culturales de los Alpes, se recomienda visitar el centro del pueblo Walser de Triesenberg, sobre la meseta soleada encima del valle del Rin. Allí es posible conocer las costumbres y la cultura del pueblo Walser, que tienen su propio “lenguaje silencioso”, al que se denomina comúnmente alemán Walser. A través del tren Música y paisaje Durante el verano de Liechtenstein, se llevan a cabo festivales de música que son conocidos en el mundo entero. Los dos principales sitios donde se realizan son las villas de Schaan, no muy lejos de Vaduz, y Tak. Pequeños escenarios, fabricados con tablas primorosamente labradas se dispersan por toda la ciudad, y entonces desde lejos, en las campiñas, pueden oírse los diferentes instrumentos de cuerda y las voces de los actores de teatro que representan obras en las calles.
El país posee un total de 400 kilómetros de senderos bien marcados, a través de los que se puede explorar los diferentes campos y establecimientos. Uno de los grandes atractivos de Liechtenstein es la posibilidad de realizar senderismo, ya sea con o sin guía. De esta manera, es posible tomar contacto con las milenarias costumbres alpinas.
Para aquellos que valoren la intimidad y calidez de un destino, Liechtenstein posee el encanto evocador de las postales. Paisajes escarpados y campiñas con flores, pequeñas aldeas y castillos de altísimas torres; solo con un poco de imaginación, Liechtenstein se parece al país muy lejano de los cuentos de la infancia. |
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