BIOGRAPHIES //
Leonardo Da Vinci
02/09/2011

ES TIEMPO DE GENIALIDAD

Leonardo, entre el ingenio y la inspiración

En abril se cumplió otro aniversario del nacimiento de Leonardo da Vinci. En esta nota, vida, obra y excentricidades del hombre que rompió los límites entre la ciencia y el arte.

Por: Felicitas Casillo


¿Pintor, escultor, arquitecto, ingeniero o científico? Es difícil encontrar una sola profesión que represente a Leonardo Da Vinci. Posiblemente, la mejor forma de describirlo sea como un genio creativo e innovador, que hizo de la curiosidad su vía de acceso al conocimiento.

Nació, si no pobre, con pocos recursos, y de no haberse visto favorecido por varios y sucesivos mecenas, poco habría podido realizar. Durante la vida de Leonardo, hacia el siglo XV, Italia estaba dividida en varios estados independientes, gobernados por diferentes familias que luchaban entre sí por el ejercicio del poder. Las ciudades más importantes eran Nápoles, en el Sur, Roma, en la parte central, controlada por el Pontificado y, al norte, Florencia, Milán y Venecia.


Niñez y juventud

En Anchiano, a tres kilómetros del pueblo toscano de Vinci, el 15 de abril de 1452, nació el primer hijo de una campesina llamada Caterina. El niño fue bautizado como Leonardo da Vinci, hijo ilegítimo de Ser Piero da Vinci, notario florentino. Poco tiempo después, los padres de Leonardo se casaron. Ella, con un aldeano; él, con una mujer con quien se mudó a Florencia.

Leonardo vivió con su padre los primeros años de vida. Por aquella época, Florencia era el núcleo artístico e intelectual de Italia, y el niño recibió una educación exquisita y minuciosa. Las bibliotecas de los amigos de su padre le permitieron desarrollar un juicio crítico y una curiosidad insaciable. Cuando Leonardo tenía 15 años, su padre lo envió como aprendiz al taller de Andrea del Verrocchio, uno de los artistas más trascendentes de Florencia.

Con Verrocchio, el joven aprendiz cultivó su interés por la exactitud y movilidad de las formas. Incursionó en la pintura de retablos y en la escultura en mármol. Fue también durante estos años, cuando da Vinci estudió la anatomía humana, valiéndose de los cadáveres de criminales florentinos. Los cuerpos se descomponían rápidamente, por lo que Leonardo debía trabajar con velocidad, observando, copiando y apuntando. Cuando terminó la primera etapa de su formación, ingresó en el gremio de pintores de Florencia. A los 20 años, ya era maestro independiente aunque permaneció como asistente en el taller de Verocchio, perfeccionando nuevas técnicas para trabajar al óleo. Su reputación crecía y los encargos aumentaban.

Milán: fiestas y guerra

Se trasladó a Milán a la edad de 30 años, y entró al servicio de Ludovico Sforza, duque de Milán y embajador de Florencia. Anteriormente, Leonardo había escrito una carta al duque en la que ofrecía sus servicios como pintor, escultor y arquitecto, además de ingeniero, inventor e hidráulico. Le aseguraba que podía construir puentes portátiles, que conocía las técnicas para realizar bombardeos, construir barcos y vehículos acorazados, cañones, catapultas y otras máquinas de guerra. Sforza, tentado, accedió.  

Durante 17 años, Leonardo permaneció en Milán. Su principal interés fue el movimiento y la propulsión, que aplicó al ámbito de la ingeniería militar, desarrollando métodos para disparar catapultas y desviar ríos. Pero también llegó a desempeñarse como músico y organizador de fiestas durante torneos y festivales del Duque.  

El trabajo arduo no le impidió estudiar con el matemático italiano Luca Pacioli. Los textos que escribió en ese entonces los agruparía más tarde en su "Tratado de la Pintura".  Su obra más importante del periodo milanés son las dos versiones de la "Virgen de las Rocas", donde aplica el esquema de composición triangular que encierra a la Virgen, el Niño, San Juan y el Ángel. En esta obra también utiliza por primera vez la técnica del sfumato.  

Al mismo tiempo, durante dos años trabajó en su reconocida obra "La Última Cena", pintura mural para el monasterio de Santa María delle Grazie, en la que recreó un tema tradicional de manera completamente nueva. En lugar de mostrar a los doce Apóstoles aislados, los presenta agrupados de tres en tres, dentro de una composición dinámica. Sin embargo, en este caso, su empleo experimental del óleo sobre yeso seco provocó el rápido deterioro de la pintura tres años después. Recién en 1970 se emprendió una profunda restauración de esta obra, sin embargo el inicial esplendor de los rasgos y posturas se perdió.

Con respecto a la escultura, el mayor encargo durante la época de Milán fue el monumento ecuestre en bronce de tamaño colosal de Francesco Sforza, padre de Ludovico, para su ubicación en el patio del castillo Sforzesco, en la que Leonardo trabajó durante 16 años. Pero la estatua quedó inacabada y finalmente fue destruida cuando en diciembre de 1499 la familia Sforza fue expulsada de Milán por las tropas francesas. Entonces Da Vinci regresó a Florencia y comenzó a desempeñarse como ingeniero militar. No obstante, también continuó sus estudios en anatomía realizando múltiples disecciones, mejorando y perfeccionándose.

Roma y los Borgia

Cuando Leonardo viajó a Roma, entró al servicio de César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI. Allí realizó trabajos como arquitecto e ingeniero mayor de los Borgia. Fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel en Florencia. Además ejerció como ingeniero en la guerra de Florencia contra Pisa, y conoció a Maquiavelo, autor de "El Príncipe", quien lo ayudó a conseguir el encargo de pintar "La Batalla de Anghiani".

Durante su segundo periodo florentino, pintó la "Mona Lisa", su obra maestra, una de las más famosas de toda la historia del arte. También conocida como "La Gioconda", la pintura recibió esta denominación por el nombre de la modelo, llamada Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo. Sin embargo existen innumerables hipótesis sobre la verdadera identidad de la enigmática mujer de insinuante sonrisa.

Cuando regresó a Milán, fue nombrado pintor de la corte de Luis XIII de Francia, quien residía por entonces en Italia. Allí, trabajó como pintor e ingeniero. Además, en esta época retomó sus estudios de anatomía, urbanismo, óptica e ingeniería hidráulica. Durante seis años, Leonardo organizó su vida entre Milán y Florencia, y al morir un tío suyo, al que tenía gran afecto, obtuvo tierras y dinero como parte de herencia.

Bajo el mecenazgo de Giuliano de Médicis, pariente del Papa León Diez, Leonardo se instaló por fin en Roma. Por ese entonces, se alojaba en el Palacio Belvedere en el Vaticano, residencia del Papa, ocupándose fundamentalmente de experimentos científicos y técnicos. La única prohibición que le impuso el Papa para sus estudios fue disecar cadáveres. Aunque apartado de la bulliciosa vida social y artística del Vaticano, donde Rafael y sus seguidores protagonizaban la escena, Leonardo también fue reconocido en Roma.

Muerte en Francia

Cuando murió Giuliano de Medici, da Vinci aceptó la invitación del Rey Francisco I de Francia para trasladarse a su corte de Fontainebleu, y realizó estudios arquitectónicos para los castillos reales. El rey de Francia era un incondicional admirador del inventor italiano, y Leonardo también entonces desplegó su ingenio: para la coronación inventó un asombroso león mecánico con el que se ganó el favor de la corona.  

En sus últimos años de vida, Leonardo permaneció en el castillo de Cloux, donde murió el 2 de mayo de 1519, a los 67 años. Según la leyenda, el Rey de Francia lo sostuvo en sus brazos justo en el instante en que moría. Fue enterrado en la Iglesia de San Valentín en Amboise.  

En su testamento, legó todos sus manuscritos, dibujos, instrumentos, mecanismos, libros, documentos, ropa y dinero a su alumno favorito, Francesco Melzi. A otro discípulo, Salai, le dejó las pinturas que conservaba en su estudio, incluyendo la "Mona Lisa", que posteriormente fue comprada por el Rey Francisco I por doce mil francos.

Tras la muerte de Francesco Melzi, las obras de Leonardo comenzaron a dispersarse entre los herederos del discípulo. La mayoría de los posteriores propietarios ignoraban el valor que tenían entre manos, y las pinturas, esculturas y aparatos se acumularon en desvanes, áticos, despensas y subterráneos.

Actualmente, los dibujos y manuscritos de Leonardo están divididos en diez diferentes códices, que se conservan en distintos museos de Londres, Milán, Turín, París y Madrid. Uno de ellos integra la colección particular del magnate Bill Gates, por el que pagó 30 millones de dólares.

Innovaciones y legado

Leonardo representó una ruptura estética con los modelos universales establecidos durante el Quattrocento. Se opuso al concepto de belleza ideal, defendiendo la imitación de la naturaleza, sin tratar de mejorarla. Incluso, retrató la fealdad y lo grotesco en sus dibujos de personajes deformes y cómicos. Estos fueron considerados las primeras caricaturas de la historia del arte.  

Su dominio del color y la atmósfera le hizo ser el primero en pintar nada menos que el aire. La perspectiva aérea o atmosférica, como hoy se conoce al sfumato, es una característica inconfundible de su obra, en especial de los paisajes, y se basa en la premisa de que la distancia provoca que los objetos lejanos pierdan nitidez y se vean azulados. Otra de las técnicas usadas por Leonardo fue el claroscuro, que utiliza la contraposición de volúmenes luminosos y espacios oscuros para destacar algunos elementos.

La gran cantidad de apuntes y bocetos revelan la destreza que había logrado Leonardo en lo que respecta al dibujo. También es evidente la maestría con la que manejaba las proporciones, la anatomía humana, y las formas de animales y vegetales. Probablemente su dibujo más famoso sea el "Autorretrato de Anciano".

Una constante del artista fue el abandono sistemático de los proyectos que se le encargaban, a pesar de las muchas medidas que tomaran los clientes mediante contratos y cláusulas de todo tipo. Ahora bien, como ninguno de los proyectos escultóricos de Da Vinci fueron finalizados, es difícil conocer su realización tridimensional y sólo puede apreciarse a través de sus dibujos. Lo mismo ocurre con su arquitectura, aunque en los planos se perfila una composición impecable, claridad de expresión y el dominio de la antigüedad romana.

Servilletas y helicópteros

Más de quinientos años después, muchos de los dibujos que realizó Leonardo fueron utilizados como planos para crear maquinarias y artefactos. “Mis obras son el resultado de la experiencia simple y llana, que es la verdadera maestra", sostenía el italiano cuando se refería a sus inventos.

El caso más representativo quizás sea “el ornitóptero”, la genial máquina voladora de Leonardo, que consistía en un modelo dotado de alas giratorias equipado con amortiguadores para conseguir un suave aterrizaje. Aunque nunca se construyó, el helicóptero moderno está basado en este mismo concepto. Por otro lado, el primer paracaídas también fue ideado por da Vinci, quien estaba convencido de su utilidad para cuando se construyeran las máquinas voladoras.

Aunque da Vinci definía la guerra como “locura bestial”, ya en ese entonces la industria bélica era una de las principales en la convulsionada Europa renacentista. De esta manera, el genio italiano debió abocarse a la invención de máquinas como el tanque blindado, las embarcaciones sumergibles o submarinos, los trajes y equipo de aire para buzos de combate, fusiles de repetición, granadas y morteros. También fue precursor de los modales civilizados en las cortes italianas e introdujo el uso de la servilleta en la mesa, explicando que se trataba de una medida higiénica y práctica.  

La vida personal de Leonardo es en gran parte una incógnita; apenas han trascendido rumores acerca de sus costumbres, gustos o defectos, y sobre su posible homosexualidad. Se sabe que era estrictamente vegetariano, por sus cartas y escritos sobre anatomía, en los que llama a los omnívoros "devoradores de cadáveres".

A través de sus obras, se puede apreciar su curiosidad irrefrenable y cultura general basta y versátil, pero poco más se sabe del carácter y temperamento del genio italiano. Sin embargo, más de cinco siglos después del nacimiento de Leonardo, sus inventos, dibujos y pinturas continúan asombrando por su técnica perfecta e innovación.




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