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Japon
03/06/2011 Un pueblo desolado El 11 de marzo de 2011 pasará a la historia. Será el día en que se recordará la peor crisis japonesa desde 1945. Durante esa jornada, el temblor más intenso de los últimos 140 años azotó a Japón, y causó miles de muertes, desapariciones y destrozos. Los efectos fueron equiparables a las devastadoras consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Las desgarradoras imágenes del desastre recorrieron el mundo.
Japón: Un pueblo desolado
Bajada:
El 11 de marzo de 2011 pasará a la historia. Será el día en que se recordará la peor crisis japonesa desde 1945. Durante esa jornada, el temblor más intenso de los últimos 140 años azotó a Japón, y causó miles de muertes, desapariciones y destrozos. Los efectos fueron equiparables a las devastadoras consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Las desgarradoras imágenes del desastre recorrieron el mundo.
Nota
El mundo muestra admiración por el comportamiento del pueblo japonés, tras sufrir el brutal sismo de 8.9 grados en la escala de Richter que tuvo su epicentro en el Océano Pacífico, a 130 kilómetros de la costa. Provocó un devastador tsunami con olas de hasta diez metros de altura que podrían modificar el destino de nuestra Tierra y población.
El mundo ha sufrido infinidad de desastres naturales, pero en los últimos tiempos éstos han aumentado notablemente e incrementando su gravedad y repercusión. No se trata de conflictos políticos, ideológicos o religiosos entre países, se trata de episodios que nadie puede controlar, por no contar ni con los conocimientos ni herramientas apropiadas. Esta realidad asusta más que ninguna, y comienzan a aparecer los cuestionamientos sobre el impacto del comportamiento humano sobre la Tierra.
Las impactantes imágenes atemorizan. Los miedos más profundos parecen hacerse realidad. Tsunamis, terremotos y desastres naturales en países como Indonesia, Haití, Chile y ahora Japón, comienzan a marcar nuestro destino. Esta vez fue un pueblo que estaba preparado para lidiar con las consecuencias más desvastadoras, con una organización y manejo de información admirable. Esto no fue casual, se debió a que es un país en dónde sus principales valores como la educación siempre estuvieron en la lista de prioridades. Mostrando un elevado respeto por la familia y por la vejez, asumiendo responsabilidad individual y social, destancando su laboriosidad y sobre todo su capacidad para enfrentarse con determinación a las dificultades.
De un momento a otro, nuestra vida se puede terminar. En un día cualquiera podría suceder la mayor de las catástrofes y miles de personas podrían morir en tan solo unos segundos. Al escuchar una noticia como esta, parecería que la primicia forma parte de una irrealidad, que esos hechos aterradores pertenecen a una película, pero a medida que pasan los minutos, las imágenes aparecen, las noticias incrementan, los ruidos aturden, y la información comienza a circular, uno reacciona y cae en la dramática realidad de lo sucedido.
Este desastre natural puso en amenaza a 20 países costeros, por las olas de más de diez metros de altura. Filipinas, Taiwán y Guam fueron los primeros en recibir las primeras olas del Tsunami. Mientras que en Indonesia, el fuerte temblor hizo entrar en erupción al volcán Karangetang. Su magnitud fue tal que también se mantuvieron en alerta algunos países de Latinoamérica como Ecuador, México, Colombia, Panamá y Costa Rica. Finalmente, estos Estados fueron afectadas pero sin sufrir grandes daños. Mientras que en Estados Unidos el impacto ocasionó una muerte y pérdidas materiales en las costas de Oregón.
Puntualmente en Japón, más de 1,5 millones de hogares perdieron el acceso a suministros de agua potable. Las líneas telefónicas sufrieron interrupciones durante varias horas. El índice Nikkei presentó una caída de cerca del 5 % en la siguiente apertura de los mercados. Los precios del petróleo descendieron. La red de transporte japonesa sufrió innumerables daños, y varias carreteras aún se mantienen cortadas.
Pero el mayor problema que enfrenta ahora Japón es el enfriamiento de la planta nuclear de Fukushima , cuyos seis reactores fueron dañados y emiten contaminación radiactiva que puede ser mayor si no son enfriados lo más pronto posible. En Fukushima 1, que pertenece a la empresa Tokyo Electric Power, se declaró inmediatamente la emergencia. Las autoridades comenzaron a distribuir yodo en un radio de 30 kilómetros de la central, se trata de un producto químico eficaz contra del cáncer de tiroides derivado de la peligrosa radiación. Los niveles de radioactividad han llegado a niveles altamente riesgosos para la vida humana, aunque los expertos consideraron que han descendido en los últimos días, en parte debido a que el viento dispersa las partículas radiactivas por diversos países asiáticos. La fuga de estos materiales radiactivos puede afectar seriamente la salud humana. Sin embargo, Japón está tomando las medidas de salud pública para proteger a la población de la radiación.
La preocupación se debe a la falta de datos fiables sobre lo que sucede en el interior de los reactores y en las piscinas de combustible. También la radiación, las altas temperaturas y la imposibilidad de restablecer la corriente eléctrica generaron dificultades a la hora de establecer centros de refugiados. Sin embargo, la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y las autoridades japonesas están efectuando mediciones de radicación no sólo en la zona misma del desastre, sino también más allá del radio de evacuación de 20 kilómetros en torno a la planta Fukushima. El Gobierno aseguró hace unos días que por ahora no existen riesgos por radiación para la salud humana fuera de la zona de evacuación.
La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa dijo que un índice de yodo radiactivo 1.250 veces superior al normal fue medido en el mar, a unos centenares de metros de la central nuclear accidentada. "Si alguien bebe 50 centilitros de agua corriente con esta concentración de yodo, alcanzará de golpe el límite anual que puede absorber. Es un nivel relativamente elevado", explicó un portavoz de la agencia. Esta fuente precisó que la radiactividad que se encuentra en el mar "se diluirá con la marea”, lo que significa que hará falta una concentración notablemente más alta para que las algas y los animales marinos la absorban.
Sin embargo, explicó que la concentración de yodo se reduce a la mitad cada ocho días, por lo que cuando la gente consuma los productos del mar, su cantidad probablemente habrá disminuido de manera notable. El índice de yodo 131 había sido detectado el martes a un nivel 126 veces superior al límite legal fijado por el Gobierno en el océano Pacífico en las inmediaciones de la central Fukushima 1 Daiichi. Los poderes públicos habían anunciado entonces un incremento de los controles de los peces y mariscos pescados a lo largo de las costas. Mientras tanto, Japón continúa viviendo réplicas del temblor. En los últimos días hubo más de 200.
Japón podría necesitar hasta cinco años para recuperarse del desastroso sismo y posterior tsunami que causaron daños por más de U$S 300.000 millones, según destaca el Banco Mundial en un informe. Se estima que la economía decrecerá este año un 0,5% y se interrumpieron las redes productivas en las industrias automotriz y electrónica. El Banco Mundial estimó que el terremoto reducirá en medio punto porcentual el PBI japonés a mediados de año, y que se recuperaría en el segundo semestre de 2011 gracias a los trabajos de reconstrucción.
La población continúa atemorizada, ya que en los últimos días hubo más de 200 réplicas del temblor. Según el último reporte policial de Japón del día 28 de marzo, el número de fallecidos aumentó hasta los 10.872, mientras otras 16.244 personas están desaparecidas.
El mundo muestra admiración por el comportamiento del pueblo japonés, tras sufrir el brutal sismo de 8.9 grados en la escala de Richter que tuvo su epicentro en el Océano Pacífico, a 130 kilómetros de la costa. Provocó un devastador tsunami con olas de hasta diez metros de altura que podrían modificar el destino de nuestra Tierra y población. El mundo ha sufrido infinidad de desastres naturales, pero en los últimos tiempos éstos han aumentado notablemente e incrementando su gravedad y repercusión.
Este desastre natural puso en amenaza a 20 países costeros, por las olas de más de diez metros de altura. Filipinas, Taiwán y Guam fueron los primeros en recibir las primeras olas del Tsunami. Mientras que en Indonesia, el fuerte temblor hizo entrar en erupción al volcán Karangetang. Su magnitud fue tal que también se mantuvieron en alerta algunos países de Latinoamérica como Ecuador, México, Colombia, Panamá y Costa Rica. Finalmente, estos Estados fueron afectadas pero sin sufrir grandes daños. Mientras que en Estados Unidos el impacto ocasionó una muerte y pérdidas materiales en las costas de Oregón.Puntualmente en Japón, más de 1,5 millones de hogares perdieron el acceso a suministros de agua potable. Las líneas telefónicas sufrieron interrupciones durante varias horas. El índice Nikkei presentó una caída de cerca del 5 % en la siguiente apertura de los mercados. Los precios del petróleo descendieron. La red de transporte japonesa sufrió innumerables daños, y varias carreteras aún se mantienen cortadas. Pero el mayor problema que enfrenta ahora Japón es el enfriamiento de la planta nuclear de Fukushima , cuyos seis reactores fueron dañados y emiten contaminación radiactiva que puede ser mayor si no son enfriados lo más pronto posible. En Fukushima 1, que pertenece a la empresa Tokyo Electric Power, se declaró inmediatamente la emergencia. Las autoridades comenzaron a distribuir yodo en un radio de 30 kilómetros de la central, se trata de un producto químico eficaz contra del cáncer de tiroides derivado de la peligrosa radiación.
Los niveles de radioactividad han llegado a niveles altamente riesgosos para la vida humana, aunque los expertos consideraron que han descendido en los últimos días, en parte debido a que el viento dispersa las partículas radioactivas por diversos países asiáticos. La fuga de estos materiales radioactivos puede afectar seriamente la salud humana. Sin embargo, Japón está tomando las medidas de salud pública para proteger a la población de la radiación. La preocupación se debe a la falta de datos fiables sobre lo que sucede en el interior de los reactores y en las piscinas de combustible. También la radiación, las altas temperaturas y la imposibilidad de restablecer la corriente eléctrica generaron dificultades a la hora de establecer centros de refugiados. Sin embargo, la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y las autoridades japonesas están efectuando mediciones de radicación no sólo en la zona misma del desastre, sino también más allá del radio de evacuación de 20 kilómetros en torno a la planta Fukushima. El Gobierno aseguró hace unos días que por ahora no existen riesgos por radiación para la salud humana fuera de la zona de evacuación. La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa dijo que un índice de yodo radiactivo 1.250 veces superior al normal fue medido en el mar, a unos centenares de metros de la central nuclear accidentada. "Si alguien bebe 50 centilitros de agua corriente con esta concentración de yodo, alcanzará de golpe el límite anual que puede absorber. Es un nivel relativamente elevado", explicó un portavoz de la agencia.
Japón continúa viviendo réplicas del temblor. En los últimos días hubo más de 200. Japón podría necesitar hasta cinco años para recuperarse del desastroso sismo y posterior tsunami que causaron daños por más de U$S 300.000 millones, según destaca el Banco Mundial en un informe. Se estima que la economía decrecerá este año un 0,5% y se interrumpieron las redes productivas en las industrias automotriz y electrónica. El Banco Mundial estimó que el terremoto reducirá en medio punto porcentual el PBI japonés a mediados de año, y que se recuperaría en el segundo semestre de 2011 gracias a los trabajos de reconstrucción. La población continúa atemorizada, ya que en los últimos días hubo más de 200 réplicas del temblor. Según el último reporte policial de Japón del día 28 de marzo, el número de fallecidos aumentó hasta los 10.872, mientras otras 16.244 personas están desaparecidas. |
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