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Bvlgari Resort - Bali
07/07/2011 BALI: LUJO NATURAL Bvlgari define la cima de la elegancia a una altitud de 160 metros sobre el Océano Índico con una impresionante propiedad con 59 villas en Bali: uno de los destinos más exclusivos y exóticos del mundo. Los tres elementos clave a destacar del Complejo Turístico Bvlgari Resort en Bali son su emplazamiento único, la mezcla de estilo balinés tradicional con un espectacular diseño italiano contemporáneo y la variedad de servicios que ofrece.
Está situado cerca de la aldea de Pecatu y del impresionante acantilado del Templo Pura Luhur Uluwatu, en el extremo más suroccidental de la isla. La Bahía de Jimbaran y el aeropuerto internacional quedan a unos 20 kilómetros al norte del complejo, mientras que Kuta, el corazón turístico de Bali, se encuentra a 40 minutos de auto. En un enclave excepcional, a más de 150 metros sobre el litoral, el complejo dispone de vistas incomparables del Océano Índico. Al abrigo del acantilado y el océano, se extiende una playa de 1,5 kilómetros, únicamente accesible mediante el ascensor inclinado del complejo. Diseñado por los arquitectos Antonio Citterio y Socios, el complejo refleja una interpretación contemporánea del diseño balinés tradicional, a la vez que evoca el distintivo estilo italiano de Bulgari. Su distribución yestructura globales también incorporan la cultura y elementos naturales propios del enclave. El hotel ha sido construido y amueblado con piedra volcánica tallada a mano, ricas maderas exóticas y tejidos de lo más exquisitos y refinados. Se ha usado lava natural y piedra de palimanan en el jardín y en las paredes interiores, una exquisita madera noble de bangkiray en las villas y piedra natural subakumi de color verde para el revestimiento de duchas exteriores, baños y piscinas. Una colección de antigüedades balinesas y obras de arte exóticas, que cuenta con más de 90 ejemplares adorna todo el complejo turístico. El mobiliario y los detalles decorativos, como el cristal de corte de prisma, la cubertería, cerámica y tejidos, fueron diseñados y producidos en Bali por un equipo de artistas y diseñadores locales en colaboración con los arquitectos del complejo: Antonio Citterio y Socios.
El complejo está formado por 59 villas con vistas al océano, entre las que se incluyen tres de ellas que disponen de dos habitaciones, así como la Villa Bvlgari, con una superficie de 1.300 metros cuadrados. Todos los alojamientos disponen de piscina y patio con jardín tropical independiente, incorporan características de alta tecnología y un exhaustivo elenco de servicios e instalaciones. Aparte de su incomparable emplazamiento natural, el complejo también cuenta con sofisticadas instalaciones, como los restaurantes italiano e indonesio, salón-bar, balneario o Spa y piscina con vistas al acantilado, todos ellos minuciosamente planificados para convertirse en el vibrante eje del complejo.
Un impresionante Templo Hindú se eleva en el punto más alto de la propiedad, designado como lugar de culto según la tradición balinesa, mientras que, más hacia el interior, el imponente pabellón de recepción, con sus magníficas proporciones y su magistral diseño da una cálida bienvenida a los invitados. Para el visitante, el paisaje es muy parecido al de una fortaleza medieval, rodeada de murallas e inesperadamente oculta entre la vegetación tropical de sus jardines privados. De hecho, cada villa está rodeada de un jardín. Alrededor de cada una de las habitaciones, se ha dispuesto un jardín privado, una piscina, un salón al aire libre y una zona de aproximadamente 300 metros cuadrados con vistas a los techos de paja y al Océano Índico. Las tres villas de mayores dimensiones que cuentan con dos habitaciones disponen de una gran piscina en el jardín, así como de una cocina independiente y un estudio. En la parte más occidental del complejo, en una posición ligeramente más elevada, se erige la Villa Bvlgari. Se trata de una unidad con una superficie de 1.300 metros cuadrados que dispone de cuatro dormitorios, dos salones y una cocina. Su jardín cuenta con una piscina de 20 metros de longitud, rodeada de una amplísima terraza y de pequeñas casetas donde se puede comer y hacer vida al aire libre.
El Spa, situado en el corazón del complejo, está edificado justo al borde del acantilado, a los pies de un estrecho y frondoso valle. El Spa cuenta con un pabellón para practicar yoga, pequeños pabellones adicionales que dan al mar, un puente flotante de madera que se extiende sobre un estanque con vistas al océano: un panorama idílico para la relajación.
La decoración se ha diseñado con inspiración en los parques y jardines tradicionales balineses. Las terrazas se han creado siguiendo la inclinación natural del terreno. Se han seleccionado plantas típicas, se han conservado los bosques originales y reubicado en el nuevo paisaje. En el complejo Bulgari Resort, los árboles frangipane, con presencia ubicua en la cultura balinesa, están repartidos por todas partes, con sus blancas flores que despidensu agradable fragancia por doquier. Los llamativos árboles, en cambio, proporcionan una amplia sombra y constituyen una decoración adicional cuando las hojas se vuelven rojizas en diciembre. El paisaje se ensalza gracias a los enormes floreros naturales tallados en la piedra y a los tótems, monolitos que datan de épocasancestrales.
LA REGIÓN DE BUKIT
En otra época coto de caza de las familias reales balinesas, la península de Bukit es actualmente el enclave en el
que se sitúan algunas de las villas y complejos turísticos más exclusivos de Bali, así como uno de los templos
más sagrados de la isla y se baraja entre los parajes más exquisitos del mundo para la práctica del surf.
Desde un punto de vista tanto geológico como climático, la zona guarda mayor parecido con las regiones costeras
del Mediterráneo que con el verde paisaje tropical del interior de Bali, una rica y fértil llanura coronada por
pluviselvas montañosas. El altiplano de piedra caliza es una de las tres regiones de empinados acantilados
costeros de la isla y contrasta totalmente con el frondoso paisaje de los alrededores, en parte debido a su fina
cobertura de tierra y a la ausencia de aguas superficiales.
Aunque se encuentra bastante aislada del resto de Bali, la península de Bukit alberga uno de los lugares más
sagrados de la isla: el impresionante Templo de Pura Luhur Uluwatu excavado en la piedra del acantilado.
Traducido de forma aproximada, el nombre Pura Luhur Uluwatu significa “el templo sobre la roca” y según
cuenta la leyenda, el propio templo es un barco que fue convertido en piedra. Por consiguiente, este lugar es
especialmente venerado por las comunidades pesqueras de las regiones circundantes, donde dedican sus
plegarias a la diosa del mar, Dewi Laut. El templo y sus tres patios están protegidos por muros de piedra
coralina blanca y contiene partes asombrosamente bien conservadas, teniendo en cuenta que el templo,
según algunos círculos, tiene más de 1.000 años de antigüedad. Se cree que los altares escalonados situados
dentro del templo, conocidos con el nombre de meru, fueron creados por el sacerdote Empu Kuturan, que
llegó a Bali procedente de Java en el siglo X.
En el siglo XVI, un segundo sacerdote, Danghyang Nirartha, viajó hasta Uluwatu llevando consigo elementos de
la religión budista que fueron absorbidos en la práctica del hinduismo balinés. En Uluwatu, decretó que se
trataba del emplazamiento ideal donde adorar a los dioses y alcanzar el estado de moksa, o iluminación espiritual,
y la liberación del universo físico necesaria para poder entrar en el paraíso. Este estado de reverencia y sublimación
se preserva hasta hoy en cada templo familiar balinés, donde un único altar cubierto por un tejado negro, de
fibras de palma, o pelinggih Uluwatu, se utiliza para hacer ofrendas y venerar el alma de este gran maestro de la
religión balinesa hindú. Más de 90 metros sobre el nivel del mar, el punto en Uluwatu ofrece unas incomparables
vistas a través de la vasta extensión del Océano Índico, ininterrumpida por la tierra de la costa meridional de Bali
hasta la helada inmensidad de la Antártida. En un día claro, desde el patio más extremo, se divisa el final de la
isla de Java a una distancia superior a 60 kilómetros y en la puesta de sol, el templo se ilumina con una rica luz
dorada que convierte esta visión en una de las experiencias más mágicas que la isla es capaz de ofrecer.
El impresionante panorama oceánico que rodea la península de Bukit es uno de los motivos de que la zona se
haya ganado una popularidad tan tremenda entre los visitantes. Desde la década de 1930, cuando los surfistas
descubrieron por primera vez las olas cristalinas de la costa occidental de Bali, la isla se convertido en la anfitriona
de las olas más increíbles del mundo, que en su mayoría emergen en el litoral de la península de Bukit.
En Uluwatu, en función del tamaño y el estado de la marea, las paredes perfectas de Outside Corner y los largos
tirabuzones de Racetrack atraen a los mejores surfistas a nivel mundial, que a menudo se entrenan aquí para
participar en concursos profesionales. Y si bien el limitado acceso e instalaciones de la zona impiden la
celebración de eventos de surf de primer nivel, no cabe la menor duda de que la calidad de las olas convierte
a Uluwatu en uno de los destinos surfistas más destacados del planeta.
Más a lo largo de la costa, el estrecho paso rocoso que conduce a través de una cueva a la tranquila cala de
Padang Padang esconde uno de los secretos mejor guardados de Bali: una pequeña y pintoresca playa que no
sólo está bendecida con unas olas de primera categoría mundial, sino que también alberga una laguna de agua
clara y cristalina, incomparable refugio de los amantes del sol.
La anterior inaccesibilidad de la península de Bukit guarda cierto paralelismo con el descubrimiento de su hogar
isleño. Hasta el siglo XVI, Bali se mantuvo prácticamente cerrada al mundo exterior. Aunque la isla se hallaba en
mitad del proceso de creación más significativo de su modernidad en los siglos XIV, XV y XVI, con la migración
del impero hindú Majapahit de Java a Bali, siguió manteniéndose virgen a las influencias occidentales.
La primera expedición conocida de un explorador occidental, la tentativa de un barco portugués de establecer
un enclave comercial en Bali, naufragó en los arrecifes de la costa de la península de Bukit y no fue hasta 12
años más tarde cuando el holandés Cornelius de Houtman realizó una visita a la isla y ofreció el primer relato
de lo que era la vida cotidiana en este paraíso. Su descripción de la inconmensurable riqueza del tribunal real
divino de Dewa Agung, con centenares de esposas y millares de seguidores, fue suficiente para dar lugar al
nacimiento de la fascinación que provoca esta isla y que ha llegado hasta nuestros días. No fue hasta la década
de 1930 cuando el turismo empezó a hacer mella, y Bukit fue elegida como el emplazamiento donde construir
el primer aeropuerto de la isla, una decisión que pronto resultó cuestionable, ya que el acceso a este punto sólo
era seguro cuando las condiciones atmosféricas eran muy favorables.
Poco después, en 1938, el aeropuerto fue trasladado a su lugar actual en la Bahía de Jimbaran y Bukit siguió
pasando ampliamente desapercibida hasta la década de 1970, con el desarrollo del enclave Nusa Dua de complejos
turísticos. El desarrollo de lujosos complejos siguió en 1990 y el litoral meridional está actualmente salpicado de
propiedades privadas millonarias.
En dirección sur desde el Tempo Pura Luhur Uluwatu, el altiplano del complejo está aislado, y se desplaza a lo
largo de una línea costera todavía virgen y tranquila, que brinda unas vistas ignotas magníficas.
Tarifas: Villa de un dormitorio con vistas al océano: 1.100 dólares; Villa de un dormitorio con vistas al acantilado: 1.250 dólares; Villa de dos habitaciones: 1.750 dólares; Villa Bulgari: 5.000 dólares. Web: www.bulgarihotels.com
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MUSTIQUE // Bs As Argentina // Av. Ortiz de Ocampo 3050 - Piso 1 - Loft 101 (C1425DSS) // Tel: (0054911) 4804 - 0403 // Email: info@mustique.com.ar |